Publicaciones de la categoría: En plano fijo

Homenaje: Milos Forman y la revolución soñada

Por Dolores Sarto

“Tenía talento e imaginación”. Por eso Kirk Douglas decidió enviarle a Checoslovaquia  un guion junto a una oferta de trabajo. Corrían los años 60. El texto nunca llegó a manos de Milos Forman, según se dice, porque fue interceptado por los censores de aduanas del régimen soviético. En aquel libreto ‘extraviado’, sin embargo, había quedado escrito su destino. Tenía título. Se llamaba ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’, era una adaptación cinematográfica de la novela de Ken Kesey y era un extraño, pero lúcido, canto a esa libertad que siempre se sueña, pero se soporta con dificultad. Tuvieron que pasar algunos años más hasta que el ‘hijo del hijo del trapero’, Michael Douglas, le volviera a brindar la oportunidad de rodarla. Realizó una impresionante obra maestra y conquistó la historia del cine. Ya de paso, logró los Oscar de las principales categorías en 1975.

Milos Forman era un hombre sencillo, inteligente, apasionado, de refinado sarcasmo y un genio detrás de las cámaras. Falleció a mediados de abril,  a los 86 años, tras una corta enfermedad.

Forman habló de la locura para comprender la soledad del hombre y denunció la censura con pasión obsesiva porque tenía demasiado presentes los fantasmas totalitarios de su propio pasado. Le dio sentido y un protagonismo estelar a la mediocridad. Y elevó a la categoría de arte un sentimiento con mala prensa: el resentimiento. ‘Desafió a un  Dios ausente’, sin el más mínimo sentido de la justicia, y quemó un crucifijo buscando la redención de los pobres diablos, unas medianías,  que habitan el mundo.

Había un sello inconfundible en su cine, una fuerza visual arrolladora y un  cuidado exquisito a la hora de viajar en el tiempo para crear atmósferas de otros siglos. Tenía tino y una retorcida capacidad de explorar la psicología de los personajes con secuencias clave que se entrometían  en lo más profundo de sus almas.

Fue un rendido admirador de la obra de grandes artistas  y un curioso ‘entomólogo ‘de ciertas y extravagantes celebridades. A unos y a otros se acercó sin rendir pleitesía, sin el ánimo de enclaustrarlos en biografías a las que les faltara el pulso. Más bien supo devolver a la vida a genios como Mozart dando pábulo a un chisme, al delirio del moribundo compositor Salieri. Un rumor que acabó saliéndose de madre e inmortalizándose en magníficas creaciones artísticas. O a Goya, a través de un terror de juventud, el que le producía la Inquisición española. Para él, un reflejo de su Checoslovaquia soviética.

Los nazis y la farándula

Dicen que su vida quedó marcada por la muerte de sus padres en dos campos de concentración diferentes, Auschwitz y Buchenwald durante la Segunda Guerra Mundial. Y pasó su infancia dando tumbos en casas de parientes y hospicios. Fue a parar a un colegio creado para ‘hijos de víctimas de la fuerra’ que, contra todo pronóstico, logró reunir a un buen puñado de pedagogos de primera. Allí recibió una formación de calidad que puso los cimientos para crear su brillante filmografía. Desde bien pequeño se enamoró del teatro y, entre bambalinas, pasó algún tiempo haciendo todo tipo de trabajos hasta que se alistó en la FAMU, la Facultad de Cine y Televisión. Dicen que para huir de la mili. Llegó a tener como profesor a escritores como Milan Kundera y entretuvo el resto del tiempo ocupado en todo tipo de oficios. Fue actor secundario, reportero de deportes, periodista cinematográfico e hizo sus primeros pinitos como guionista.

Leer más →

Anuncios

El drama carcelario: de ‘Soy un fugitivo’ a ‘Celda 211’

‘La evasión’

El Cronista Sentimental

Me encantaba sentir el regreso de mi padre a casa. Oía yo la fricción de la llave en la cerradura, con ese inconfundible vigor seco con que él rubricaba cada uno de sus gestos. Lo veía entrar: la apostura imperial, reservada por el patriarcado a los varones, en cada paso; la gestualidad ritual que incluía el beso a la esposa y al hijo en un ademán inspirado por el afecto, acaso por el deber.

En el cálido clima de invitación al retorno que mi madre se había esforzado por crear, en cumplimiento de uno de los múltiples dictados que pesaban sobre las “perfectas casadas” del franquismo, mi padre se sentaba sobre el sillón orejero, como quien toma posesión de su trono, despojaba del plástico retractilado una de las cajetillas de tabaco rubio americano de contrabando que había adquirido en su viaje al quiosco (todo un signo de distinción, según su propia concepción de las cosas), y depositaba, sobre la mesa auxiliar del salón, algunas revistas. Entonces, yo, como el apasionado espectador que soy, me disponía, sencillamente, a observar, a observar cómo mi madre abandonaba, cada poco, la cocina, con sus aromas agrestes y sus guisos nobles, para acudir al salón, con cualquier pretexto que, en realidad, escondía el único propósito de mirar a mi padre, con la mirada arrobada, tierna y líquida del amor eterno, ese bien preciado que solo algunos consiguen y que casi siempre termina muriendo por unilateralidad e inanición.

Entretanto,  mi padre, que se había enfrascado en la lectura, entre volutas de humo y una curiosidad de hambre atrasada, sonreía, sardónicamente, mientras miraba las viñetas de ‘Hermano Lobo’, y leía, en ‘El Viejo Topo’, ciertos textos de pensamiento alternativo y transgresor, donde algún afamado pensador, que después condenaría agriamente la barbarie terrorista, defendía, por entonces, el romanticismo de la Facción del Ejército Rojo, ligando estas audaces visiones de la realidad con otras meditaciones en que se hacía depender la calidad democrática de los Estados del respeto a las garantías legales de sus respectivos sistemas penitenciarios. En ese contexto, los ángeles pasaron a tener, para mí, el aspecto de Andreas Baader (o de Clyde Barrow), y las hadas, el rostro de Ulrike Meinhof (o de Bonnie Parker).

‘El expreso de medianoche’

Tal vez fueran las resonantes palabras de mi padre durante las cenas familiares, formuladas con la intención didáctica del diletante, las que me hicieron interpretar a los salteadores de bancos de la Gran Depresión, prófugos de la justicia, como perdedores en la lucha clandestina por la causa de la equidad social. Esa debió de ser también la razón de que todos ellos se unieran, en mi galería de antihéroes, a los protagonistas de los dramas carcelarios, y estos, por su parte, se constituyeran en una nueva perspectiva cinematográfica desde la que yo miraría, una vez más, la verdad, mi verdad. Probablemente, por todo ello, el tema de la privación de la libertad por causa penal estimuló, desde entonces, mi pensamiento y mi conciencia cívica, y me hizo reparar en el hecho de que el asunto ha sido siempre un yacimiento del que el cine ha extraído títulos memorables.

Leer más →

Visionado: ‘Calle Me By Your Name’, de Luca Guadagnino. ‘¿Es mejor hablar o morir?’

Por Dolores Sarto

Un pueblo italiano, un verano radiante, un sopor sensual y un monumento protegido por una valla. A ambos lados hay dos hombres. Uno de ellos es un joven que habla sin hablar del todo. El otro, unos años mayor, escucha y como el primero está en guardia. También “presiente una trampa”. Entonces, sin saber el espectador muy bien cómo, se produce el milagro. Asiste a un momento único: una escena contenida de amor que abrasa. Enormemente sincera, distante, intensa, latente. Viva.

Esta secuencia es uno de los momentos más logrados de la película ‘Call Me By Your Name’. Una de las cintas más admiradas del año que cuenta con un guion prodigioso. Escrito por James Ivory (un gran escultor de pasiones silenciadas) y cineasta al que se le echaba de menos, logró un premio de la Academia en la pasada edición de los  Oscar. Su texto, basado en la novela de André Aciman, junto al exquisito pulso artístico del director de la cinta, Luca Guadagnino,  han creado una de las películas más vibrantes y honestas de los últimos tiempos.

Cuenta la historia de Oliver (Armie Hammer), un estudiante de posgrado de Arqueología que llega a una villa italiana, en pleno verano de 1983 para trabajar junto al profesor Perlman (Michael Stuhlbarg), quien tiene un hijo de 17 años, Elio (Timothée Chalamet). Este es un muchacho inteligente, culto  y algo indolente, que inevitablemente comenzará a sentirse atraído por Oliver hasta caer rendidamente enamorado. Así, ‘Call Me By Your Name’ habla del vértigo que produce el paso a la vida adulta, del amor que surge casi como un inconveniente y de un prodigio. De aquellos instantes que, si hay suerte, pueden llegar a suceder para condenarte a estar realmente vivo, con toda la gloria y con todos sus infiernos.

Leer más →

Visionado: ‘Madre!’, de Darren Aronofsky. ‘De pasaje bíblico a crítica socioambiental’

Por Ingrid Guzmán

‘Madre! (Mother!)’, como casi todo lo de Darren Aronofsky, lleva al espectador a removerse incomodo en la butaca. De entrada, hay que decir que es un filme que amas u odias. Aquí el espacio para el relativismo es poco. La película inquieta, estremece, repugna, conmueve, invita a la controversia, al escándalo, al sentimentalismo e incluso, puede llevar al tedio. La atmósfera en la que nos sumerge el neoyorquino es tan confusa que obliga a buscar entre alegorías el mensaje de una suerte de anarquía apocalíptica que se aproxima más al terror que al drama psicológico (o socioambiental si se adopta la postura del director). Las interpretaciones pueden ser tan variadas como los espectadores.

Aronofsky escribe en cinco días el primer borrador del guion y deja en él, según sus propias declaraciones, la ira que siente cuando piensa en lo que está pasando con el planeta y en la indiferencia de los seres humanos para con esta situación. De hecho, se inspira en la composición de ‘El Ángel Exterminador’ de Luis Buñuel para mostrar la complejidad de la trama social que plantea. Los seres humanos destruimos la Tierra, Dios es un ególatra que reinventa una y otra vez aquello que está abocado a la destrucción y vivimos en una especie de esquizofrenia colectiva.

Leer más →

El reino del exceso

Pantanoso website de arte, literatura, cómics, cine y algo de porno. En las ondas en Radio en Exceso.

todocinemaniacos

Blog dedicado al Séptimo Arte

El Tío del Mazo

Un blog de amigos y para amigos del ciclismo

Actualidad Cine

Críticas de películas y estrenos de cine

Extracine

El mundo del cine en un blog

A %d blogueros les gusta esto: