Visionado: ‘Guerra Mundial Z’, de Marc Forster. ‘Con el zombie atragantado’

 
dos estrellas
 
Salimos del cine con una enorme sensación de empacho y atragantamiento a presión. Como si te obligaran a beber ricino por un embudo, pero en este caso prácticamente resignados, casi por aburrimiento, a contribuir a esta década prodigiosa del apocalipsis zombie. Alguien muy empático con el sentimiento juvenil nos comentó que películas como la que acabábamos de ver a nosotros pueden resultarnos repetitivas o fatigosas, pero que existe todo un público adolescente que alucina de verdad con todo esto y que lo vive de manera entusiasta y alegre. No seremos nosotros los que neguemos tal cosa, que ahí está Guerra Mundial Z la primera de la taquilla, y luciendo con orgullo su podio de blockbuster sin fuste ni asideros. Bienvenida sea de nuevo la rabia de los no-muertos, ahora llamados “zetas”, siempre que contribuya al aplauso de las célebres arcas de la industria.
 
Pero cómo evitar entonces el visionado de esta película de acción-terror, basada en la aclamada novela de Max Brooks, olvidando todo lo anterior. No podemos. Desde que el cine mudo comenzó a sacar a los muertos de sus tumbas y desde su evolución hasta una mezcolanza entre el vampirismo, las epidemias rábicas y el canibalismo, hemos asistido a un proceso donde 28 días después, 28 semanas después, [Rec] o la serie The Walking Dead han dado con nuestro límite. Y no será por falta de expectativas, que acudíamos a Guerra Mundial Z con el morbo de sus tropiezos en el rodaje por problemas de producción, de derechos de autor, de tijeretazos, de retrasos en el estreno y de ataques de histeria de su protagonista y pagador, Brad Pitt
 
Nos encontramos así con uno de los arranques cinematográficos más precoces de los últimos años, cuando en apenas diez minutos una familia feliz pasa a formar parte de las multitudes perseguidas por zombies salidos de la nada. Gratamente comprobamos que el hecho de no mostrarnos explícitamente a los malos da bastante miedo y que puede que hubieran encontrado la forma de abordar la cuestión con originalidad. Pero dura poco. La historia avanza por planos cenitales y barridos de cámara muy espectaculares pero donde el apelotonamiento antinatural de los ‘comehumanos’ se convierte en una parodia circense, muy a lo 300.
 
Tampoco ayuda que los cortes en el montaje hayan dejado al guion, que inicialmente incluía grandes pasajes de la novela original, casi tiritando. Ni la historia familiar del personaje de Bitt, ni su pasado, ni los intrascendentes y alucinados personajes secundarios, ni su vuelta al mundo en plan Magallanes, ni la solemnidad de su mirada, consiguieron hacernos palpitar. Solamente sentimos algo parecido al interés en escenas realmente admirables en su fabricación visual, como la “toma” de Jerusalén, las panorámicas antes de alguna que otra huida y cierto ingenio en la solución final, abierta y no tan complaciente como pueda pensarse. Añadimos también la acertada elección del tema Isolated System de Muse como sintonía principal de la película, para no dejarla con una triste estrella.
 
La explicación es tan cierta como el poco margen de maniobra que dejaron al director, Marc Forster, en el ensamblado definitivo del filme. Todavía no sabemos qué pintaba el realizador de la gran Monster´s Ball y de Descubriendo Nunca Jamás (al que ya crujieron a base de bien por Quantum of Solace, su inmersión en la saga 007) con esta bomba entre las manos. Al final se vio obligado a centrarse en las escenas más emocionales y dejar que un profesional equipo técnico se encargara de la adrenalina mientras asentía con la cabeza como un autómata. Quizás por eso tampoco despreciamos las merecidas actuaciones tanto de Pitt como de la carismática Mireille Enos (la fabulosa Sarah Linden de la serie The Killing). No podemos decir lo mismo de Mathew Fox (Perdidos), de cuya aparición en la película -lo reconocemos- nos enteramos tras su visionado. Ni se le ve. Buscad.
 
No vamos a entrar en el necio tratamiento que se hace del conflicto Israel-Palestina y de las políticas de Naciones Unidas. Menudo follón entonces. Incluso con el zombie atragantado en la tráquea, damos la razón al empático interlocutor del que hablábamos. Que la disfrute quien tenga que disfrutarla, y que sea para bien, para morir matando y oliendo a carne fresca y todo eso.
 
A continuación, el tráiler en castellano y posteriormente sus señorías británicas de Muse, con Isolated System:


 
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Una respuesta

  1. Que mal, que Marc Foster, se haya adaptado tan bien, a la industria Hollywoodense, era una película que aunque no me llamaba la atención, la habría visto por el creador de Monster´s Ball y Stay……pero bueno, leeré el libro, para saber que , no me perdí, un saludo http://asaltovisual.blogspot.com/

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