Visionado: ‘Iron Man 3’, de Shane Black. ‘Un superhéroe en busca de terapia’

tres estrellas

A pesar de la acción y la aventura, Iron Man 3 es una película muy entretenida. Para que así resulte hay que tener bien claras las expectativas que se ponen en ella porque, por ejemplo, quien se acerque a esta nueva entrega de la franquicia para disfrutar de las estrellas y sus mascaradas, saldrá gratamente entusiasmado. Pero quien cifre sus esperanzas en las batallitas que enfrentan al hombre de hierro y al malo de turno, seguramente se verá decepcionado.
En esta ocasión, el ‘imperio de los Estados Unidos’ se ve amenazado por una suerte de terroristas, de corte islámico, liderados por un villano llamado ‘El Mandarín’. El susodicho, un trasunto de Bin Laden, con la presencia inquietante de Sir Ben Kingsley tras el disfraz, amenaza con sembrar el pánico en el planeta y con deshacerse del presidente de los Estados Unidos, a la sazón, un señor pusilánime y con impecable aspecto republicano. El Mandarín unirá sus ‘fuerzas maléficas’ a las investigaciones de Aldrich Killian (Guy Pearce) quien trabaja realizando experimentos biológicos para dar un salto en la evolución creando súper hombres. En este contexto, Tony Stark y su armadura (Robert Downey Jr.) se encuentran en horas bajas, pero harán lo que buenamente puedan para librar al mundo de la nueva amenaza…
Iron Man 3 tiene la cualidad de no tomarse a si misma en serio y nos lo demuestra en todo tipo de ocasiones. De este modo, nos encontramos a un Tony Stark que sufre ataques de pánico que le dejan fuera de combate,  un guiño a su última súperaventura enfrentándose a los alienígenas que ocuparon Nueva York el pasado verano, en Los Vengadores. Su armadura le ‘deja tirado’, buena parte de la película, y mantiene hacia un niño sin padre una extraña mezcla de sentimientos entre el instinto paternal y la rivalidad de un Peter Pan que nunca quiso crecer. Además, su tira y afloja con Pepper Pots sigue en buena forma, con la vitalidad y la falta de prejuicios de las guerras de sexos de las comedias de siempre. Y por supuesto, el tipo sigue con su sarcasmo a flor de piel para que sus incondicionales se encuentren como en casa.
Resulta realmente estimulante observar cómo los tres protagonistas (Robert Downey Jr. Ben Kingsley y Guy Pearce), tres actores con tablas y talento mayúsculo se lo pasan en grande  al pilotar sus respectivos personajesShane Black, una vieja gloria del Hollywood de finales de los 80 (triunfó como guionista de Arma Letal en el 87) parece entenderse  bien con ellos y les deja hacer mientras él, como realizador, se ocupa de otras cuestiones más logísticas y complejas de la producción del largometraje.
Brilla con personalidad propia lo mejor del filme, la interpretación de un Robert Downey Jr. muy a gusto en la máscara de hierro, pero sobre todo, en la piel de un señor ‘que sabe arreglar cosas’. Es sobrio y a veces paciente con un diálogo que hace suyo con mucho sentido del ritmo y vis cómica. Eso sí, para apreciarlo, es imprescindible escucharle en versión original.
Si pasamos al lado oscuro de la película, la aventura del hombre de hierro deja mucho que desear.  Así, contamos con un espejismo de villanos con demasiados reflejos, y con una orgía disparatada de explosiones, vuelos sincopados de hombres metálicos y combustiones que se producen en el interior de unos malos de muerte tozuda. La trama no tiene demasiada tensión, todo en ella es explícito y vertiginoso, como si hubiera prisa por pasar a la siguiente secuencia donde nos espera, como agua de mayo, el mejor humor de un playboy retirado e inmerso en plena crisis de identidad.
 
No hay mucho material promocional de esta película que ponga de relieve su principal reclamo: su buen humor. Así que renunciando a subir el trailer oficial, donde la película parece una más de superhéroes, os dejamos con un avance más simpático que salió hace algunos meses:
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2 comentarios

  1. Coincido bastante contigo (si os apetece colgué una reseña hace poco) aunque yo si que me dejé llevar por la historia y con las sorpresas caí como un pichón: me lo creí todo. Peligros de ser un fan de la Marvel…Saludos

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  2. Hola León, un placer verte de nuevo por aquí. Hemos leído tu reseña y nos ha encantado. Coincidimos en aquello de que la segunda parte de Iron Man deposita en el carisma del personaje todo el peso de la película, sin lograr buenos resultados. Pues en esta pensamos que pasa exactamente lo mismo, pero aquí consigue cautivarnos. De hecho, pensamos que es la mejor entrega de las aventuras del superhéroe de las tres que se lanzaron a la gran pantalla. Sin embargo, nos parece que abusa de los 'fuegos artificiales', sobre todo, al final de la película, y estira demasiado la sorpresa que nos reservan los villanos. Saludos y hasta pronto.

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