Visionado: ‘Hitchcock’, de Sacha Gervasi. ‘Dejando atrás la sombra del genio’

tres estrellas

En el momento en el que conocimos la existencia de esta película, nos frotamos las manos. Se iba a estrenar un filme que prometía desvelar los secretos del rodaje de la película más oscura y singular de Alfred Hitchcock, Psicosis. Parecía que alguien, el británico Sacha Gervasi, tenía los arrestos suficientes como para proponer un viaje imposible: adentrarse en la imaginación tortuosa y fascinante del genio, en el momento en el que  abordaba su producción más compleja. Quizás así, escarbando en la mente de aquel tipo  ególatra hasta la caricatura, de este genio obsesionado con el crimen, la culpa  y las rubias, alguien podría ser capaz de descifrar el misterio de su creatividad. Sin embargo, la visita al cine no cumplió con las expectativas. Y es que el interés de Hitchcock (la película), para cualquier cinéfilo que se precie, va por otros derroteros más domésticos.
 Dentro de la carrera de  Alfred Hitchcock, la película se remonta a la época en la que terminaba de promocionar Con la muerte en los talones. Un momento en el que decidió  liberarse del servilismo de Hollywood (estaba harto de lidiar con las estrellas) y poner patas arriba la Historia del cine con Psicosis, una producción más pequeña, sórdida y violenta donde la narración desafiaba todo tipo de convenciones puesto que, por ejemplo, se permitía el lujo de asesinar a la protagonista al poco tiempo de comenzar el filme. El cineasta, en el mejor momento de su carrera, no lo tuvo, sin embargo, fácil y la Paramount, productora que le había dado carta blanca en otras ocasiones, no le apoyó financieramente. Ante aquellas circunstancias, Hitchcock se vio obligado a hipotecar su mansión, echar mano de sus ahorros y a ponerse el mundo por montera para materializar su experimento cinematográfico. En aquellos momentos, tuvo que afrontar una presión añadida. Su mujer comenzó a mantener una estrecha y cómplice relación personal y laboral con un atractivo guionista (Danny Huston). 
 Así, la película se zambulle en la relación extraña, simbiótica y fructífera  que existió entre Alfred y Alma Reville. Una pareja de colegas, amigos y confidentes que fue todo un misterio para Tippi Hedren, pero también para los cinéfilos de todos los tiempos. Alma Reville conoció a Hitchcock en una productora de cine mudo donde ella fue durante algún tiempo su jefa. Por aquel entonces, ella quedó impresionada por el talento que comenzaba a desplegar el joven cineasta. Fue una mujer que aguantó las excentricidades y los caprichos del marido con un estoicismo inteligente y una templada indiferencia difícil de comprender para ‘ojos forasteros’. Pero estaba claro que la estabilidad de la pareja tenía sus propias  reglas que parecían funcionar… o quizás no. Lo único cierto es que nunca se separaron  y formaron un tándem creativo que rozaba la perfección. Alma  colaboraba en la redacción de guiones, editaba y también revisaba los argumentos y diálogos en busca de incongruencias. En la película, esta simbiosis queda hábilmente representada.
En el filme de Sacha Gervasi, queda al descubierto hasta qué punto fue crucial Alma en la carrera de su marido. Por ejemplo, Hitchcock no quería emplear música en la secuencia de la ducha; el asesinato debía cometerse con la asepsia inquietante del sonido que producían las cuchilladas y los gritos de terror. Sin embargo, la mujer del cineasta comprendió, desde el principio, que los escalofríos de los espectadores podían escucharse en la escena, chillaban con el sonido estridente de los violines, violas y violonchelos del compositor Bernard Herrmann. Y el cineasta tuvo que rendirse a la evidencia. Su mujer encontró el toque perfecto emocional para una secuencia magistral que había necesitado más de 90 planos desde 70 ángulos diferentes.
Hitchcock, de Gervasi, no es una película inspirada, pero sí un paseo entretenido por un capítulo de la biografía de un mito. Es cierto que el planteamiento de los ‘celos’ acompasados del protagonista de Psicosis y del propio Hitchcock no terminan de funcionar. La comparación narrativa es un tanto floja como también lo son algunos momentos de sobreactuación de Anthony Hopkins.  Por cierto, el actor  se oculta esta vez tras una máscara imposible donde el exceso de látex caricaturiza hasta el ridículo los rasgos del genio.
Gervasi  sabe sacar mayor partido de las relaciones humanas que presenta de manera natural, sin forzar. Por ejemplo,  el rencor inocuo que siente el cineasta hacia Vera  Miles. O las secuencias más cómplices que el realizador comparte con su esposa. Y es que Helen Mirren, como siempre, es el plato fuerte de la película. Está inmensa, poderosa, insegura y vulnerable a un mismo tiempo.
Supo resolver, sin problemas, la difícil tarea de realizar un retrato original de una mujer desconocida o ignorada, pero en cualquier caso, una artista de un  talento indiscutible. Alguien que, por fin, comienza a tomar relieve dejando atrás la sombra del gran hombre.

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3 comentarios

  1. Coincido bastante con vuestra opinión: es difícil no disfrutarla como cinefilo, pero eso no quita para que quede más cerca a un telefilm que a todo lo que daba de sí la historia, que era mucho. A mi me sobró toda la parte de Gein, que queda muy forzada. Cuanto más se ciñe al rodaje y la relación de la pareja, mejor funciona la cosa. Y luego esta lo del final feliz, que queda un tanto forzado y parece más dirigido a poder optar a premios con una historia de superación de esas que tanto gustan en el cine que otra cosa.Hace poco hemos hablado de ella, en nuestro blog, por si quereís echarle un vistazo.Saludos

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  2. Os hemos leído, León. Y sí, tenemos algunos puntos en común muy interesantes. Al final es la curiosidad la que salva esta producción, un poco también las buenas intenciones y la exhaustiva recreación de algunas anécdotas. Pero es una pena que no estemos hablando de ella como un peliculón, que es lo que nos hubiera gustado.Un saludo

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  3. Una buena historia, bien contada, con un Hitchcock amable que muestra ante la pantalla todas sus neuras y debilidades de la mano de Alma, su comprensiva esposa. Buenas interpretaciones para una película que hace pasar un buen rato. Un saludo!

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