Visionado: ‘El lado bueno de las cosas’, de David O. Russell. ‘Simpática y complaciente locura’

 
tres estrellas
 
Todos los años nos encontramos en las categorías principales de los nominados a los Oscar con una comedia que viene avalada por crítica y público. Siempre aparece cubierta esa cuota. Si hace unos años, se abrió la veda para premiar la difícil tarea de hacer un género humorístico de calidad cuando el terremoto American Beauty, posteriormente hemos asistido a nuevas intentonas de que tal antecedente no se pierda en el olvido: con Pequeña Miss Sunshine, con Los descendientes, con Criadas y Señoras, o con Juno, entre otras. Ese espacio lo ocupa este año El lado bueno de las cosas, una simpática historia de amor entre locos, que sí, que es diferente a la comedia romántica de molde, pero cuya sobrevaloración es más que evidente en tan solo un visionado.
 
Digamos que David O. Russell, un director al que tenemos un especial cariño por su empática forma de abordar el plano emocional en casi toda su filmografía, ha hecho una buena película, donde los personajes son soberbiamente simpáticos, malhablados, trastornados y fuertes, y al final las buenísimas intenciones de la película quedan tan al descubierto que se enfrían de pura complacencia. Es indudable que, desde su magnífico arranque y durante los primeros tres cuartos de hora, la historia es hilarante, embaucadora, ácida en sus diálogos, en cuanto nos adentramos en las vicisitudes de Pat (Bradley Cooper) tras recibir el alta controlada de un hospital psiquiátrico después de haber agredido al amante de su esposa y de ser diagnosticado con un trastorno maníaco.
 
Enseguida sabemos que la loca obsesión por recuperar a su mujer no es patente suya. Su madre (Jacki Weaber) no sabe ni cómo tratarle salvo con comprensión y excesiva tolerancia, su padre (Robert de Niro) es el antecedente más claro de su locura maníaca, con una vida echada por tierra debido a su enganche a las apuestas; y para más inri, conoce a otra zumbada de tomo y lomo, Tiffany (Jennifer Lawrence) que le saca de sus casillas y lo chantajea para conseguir sus favores. Este tejido de personajes es lo que hace que las interpretaciones sean fundamentales en la película y que todos ellos estén estupendos (y nominados) en todo el metraje.
 
Pero esa fuerza emocional con la que el lema Excelsior (el resorte de Pat para conseguir su vitalidad), el optimismo radiante de su protagonista, la tremenda química entre los dos protagonistas y sus descabalados diálogos de inicio, pierde frescura en su segundo tramo, cuando Rusell abandona el estilo de dirección centrado en sus primeros planos alternativos, y en el abrazo a sus personajes, para dejarlos prácticamente libres. Y ahí es cuando llegan los primeros tópicos sobre el amor, de manera proporcional a la inaudita cordura con que finalmente son abordados.
 
No nos entendáis mal. La película está por encima de la media por muchos motivos, principalmente por la desdramatización de las enfermedades mentales y por el tratamiento de lo difícil que resulta ser coherente en temas amorosos. El “todos estamos locos” que subyace de cada una de sus escenas, de sus esquizófrenicas situaciones de enredos y enfados, siempre nos ha parecido una premisa encomiable para cualquier película. Simplemente pasa que unas interpretaciones tan sublimes hubieran servido para arriesgar un poco más, mantener la acidez durante las dos horas de duración, y no caer en esa absurda tentación de complacer al público con lo que quiere ver al final. Es una trampa demasiado transparente que hace olvidar el resto. Nos queda la simpatía, pero nos abandona la emoción. Y es una pena. 
Anuncios

4 comentarios

  1. 'El lado bueno de las cosas' se diluye en la nada. Lo que podría haber sido una comedia diferente y memorable, termina siendo de una gazmoñería grosera. Las interpretaciones, bueno, y qué le está pasando a De Niro? Un saludo!!!

    Me gusta

  2. Hola, Manipulador.Bueno, no nos han parecido tan mala como a ti, pero es evidente que sí que se nos "diluyó" al final. De Niro no está tan mal, y en fin, le pasa lo que le lleva pasando los últimos 15 años, que no selecciona, que ha perdido el rumbo.Por cierto, te dejamos planteada una duda muy gorda en los comentarios de "Skyfall". Cuando puedas… jejeUn saludo

    Me gusta

  3. Buena entrada. Coincido por completo con vuestra valoración. Aun así, seguro que no se va a casa de vacio la noche de los OscarsSi so apetece leer nuestra entrada:http://lagatacongafas.blogspot.com.es/2013/01/los-forros-plateados-del-libro-de.htmlSaludos

    Me gusta

  4. Hola, León.Ya te he comentado en tu blog, que esta vez casi que al cien por cien de acuerdo. Yo también creo que se llevará alguna cosita, por la cosa de los Weinstein, sí, sí…Un abrazo

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El reino del exceso

Pantanoso website de arte, literatura, cómics, cine y algo de porno. En las ondas en Radio en Exceso.

todocinemaniacos

Blog dedicado al Séptimo Arte

El Tío del Mazo

Un blog de amigos y para amigos del ciclismo

Actualidad Cine

Críticas de películas y estrenos de cine

Extracine

El mundo del cine en un blog

A %d blogueros les gusta esto: