Visionado: ‘Argo’, de Ben Affleck. ‘Cuando la ficción protagoniza una historia real’

tres estrellas

Ganadora del Globo de Oro al Mejor Director y a la Mejor Película Dramática
 
Ben Affleck encontró una gran historia. Una de esas que superan a la ficción y que, podría haber caído en el olvido como tantas y tantas anécdotas que protagonizan, a diario, muchos héroes anónimos o ‘clasificados’. Como el agente de la CIA que inspira el argumento de Argo, cuya hazaña permaneció oculta a la opinión pública por orden del gobierno norteamericano. Argo nos conduce ahora hasta la crisis de los rehenes en Irán.  Narra la aventura en la que se embarca Tony Méndez, la persona que logró poner a salvo a varios diplomáticos norteamericanos que escaparon de un Irán revolucionario, tras la caída del Sha de Persia. Méndez organizará la huida haciéndoles pasar por el equipo de producción de una película de ciencia ficción que nunca se llegará a filmar.
El agente es un tipo a la deriva, solitario, algo amargado al verse separado de su hijo, por culpa de su reciente divorcio, pero  de aguda imaginación. En realidad es, sin saberlo, un astuto guionista con el ojo suficiente como para darse cuenta de que quizás la producción de una historia fantástica, con el sello de fábrica de un Hollywood, fuera la única vía de escape consistente para unas personas que luchaban por sobrevivir en un entorno hostil, pero vulnerable ante la fascinación que produce el cine. El argumento y la metáfora que brindaban aquellos acontecimientos históricos estaban cargados de emoción, tensión y posibilidades. Sólo hacía falta un realizador inteligente, que supiera manejar el suspense y diversificar en intensas secuencias el relato. Ben Affleck supera el desafío.
La película sorprende desde su arranque, en su planteamiento inicial, cuando los seguidores del Ayatolá Jomeini irrumpen, poco a poco, y casi con algo de miedo reverencial, en la embajada de los EEUU en Teherán. Es una secuencia sostenida en el tiempo en el que se manejan con buen pulso diferentes puntos de vista para acentuar la angustia de los norteamericanos y refugiados. Affleck y el guionista Chris Terrio también sacaron sorprendente partido de la escena del mercado, donde se suceden una serie de acontecimientos sobrecogedores, desestabilizadores.
El filme muestra una serie de detalles que enriquecen el retrato de la época y la situación que se vivió en Irán a finales de los 70. Como esos ‘péndulos humanos’, presentes en algunas calles de Teherán, en realidad cuerpos de ajusticiados que colgaban de grúas para recordar a la población, constantemente, el terror y la represión que ‘debían’ respirar. O las escalofriantes escenas donde vemos legiones de niños iraníes intentando recomponer las fotografías de los miembros de la embajada, destruidas en mil pedazos. Un puzzle terrorífico e imposible, una dedicación paciente y demasiado inquietante…
Sin embargo, no todo en Argo es brillante u ocurrente. Affleck y Terrio muestran mucha ingenuidad a la hora de resolver algunas situaciones dramáticas de manera  simple. Resultan inconexas y totalmente disonantes con respecto a la hábil manera con la que se han desarrollado otras secuencias de tensión. Así, los diplomáticos sortean, con cierta facilidad abrumadora, algunos obstáculos que van encontrando en su huída. O esa sonrojante secuencia en la que los personajes de John  Goodman y Alan Arkin tienen que esperar a que finalice una larga toma cinematográfica antes de poder atender una llamada telefónica, clave para los acontecimientos. Y es que el retrato que hace de Hollywood, a través de los cínicos y divertidos cineastas con los que contacta Méndez, es un tanto esquemático y apresurado. Como el ‘lado humano’ del propio agente,  con el que apenas logramos empatizar, ya que se nos presenta envuelto en detalles manidos (esa casa desordenada y llena de basura por todas partes…) que a estas alturas, nos despiertan poca emoción.
Sin embargo, es lo de menos. Affleck encontró una musa cómplice en la historia de este melancólico agente de la CIA, que le ha impulsado a lo más alto de su carrera. Quizás Hollywood esté encumbrando a uno de los suyos por haber convertido la fábrica de los sueños en un heroína con capacidad para ayudar sobre el terreno a los ‘buenos’ y escribir un buen argumento en la propia realidad. O tal vez no. Lo que sí sabemos con seguridad es que los iraníes, bastante indignados por la película, tienen la intención de rodar su propia versión de los hechos. Y esa será otra historia.


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2 comentarios

  1. Entretenida, con ritmo, a la vieja usanza, también previsible y superficial, 'Argo' sin embargo es una prueba más del talento narrativo de Affleck. Un buen rato de cine, que es mucho, pero tampoco nada más. Saludos!!!!

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  2. Totalmente de acuerdo. Una buena película, entretenida, y nada más. Ni mucho menos merecedora de todos los premios que arrastra. Veremos en los Oscar…Un saludo, y gracias!

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