Visionado: ‘La noche más oscura’, de Kathryn Bigelow. ‘Por encima de lo que cuenta’

 
cuatro estrellas
 
Está claro que a la cineasta estadounidense Kathryn Bigelow le sentaron como anillo al dedo los Oscar recibidos hace cuatro años por la magnífica En tierra hostil. Acomodada en el thriller de alto voltaje, esta vez está cosechando un aluvión de galardones y aplausos, junto a una nueva nominación a los Premios de la Academia de Hollywood, con La noche más oscura, centrada en el largo periodo transcurrido entre el atentado terrorista contra la Torres Gemelas de Nueva York en 2001, hasta la “caza” y asesinato de su artífice, el líder de Al Qaeda Osama Bin Laden, en mayo de 2010. Contrastada con algunos datos oficiales, y otros no tanto (que han provocado la urticaria de algunos políticos de Estados Unidos) la historia se centra en el tesón, casi enfermizo y que hizo posible la operación, de una agente especial de la CIA interpretada por Jessica Chastain, que repite, con la misma enjundia, su papel de espía como ya hiciera en La deuda, de John Madden.
 
Con una profesionalidad y talento en el manejo de la cámara tan manufacturado como efectivo, la directora ha sabido unir dos películas en una, que justifican sobradamente su largo metraje: por un lado el proceso de investigación hasta dar con el paradero de Bin Laden en Pakistán, y por otro, la operación de captura y muerte. En el primer bloque, nos encontramos con todo un ejercicio documental y casi periodístico que ofrece los datos, paso por paso, que llevaron a la agente desde un nombre mencionado por algunos prisioneros en Afganistán hasta el mismo paradero del que fuera el hombre más buscado del planeta. Pero lo hace con la suficiente distancia como para que entendamos que en todo momento hablamos de espionaje y terrorismo, dos vértices que confluyen en territorio peligroso.
 
Entonces llega lo que podríamos considerar su segunda parte, que en realidad es la media hora final, y es cuando asistimos a la guinda que convierte esta película en una auténtica maravilla. La operación llevada a cabo por los militares norteamericanos, rodada casi en tiempo real, de manera frenética, entre la oscuridad y la falta de certezas, sin música (salvo un leve zumbido en sus minutos finales), es la que aleja la historia de su patrón documental y la convierte en un asfixiante e intrépido relato donde la tensión se hace aún más meritoria, puesto que ya conocemos el final.
 
Otra prueba es que la mención a las vergonzosas torturas en cárceles secretas no son nada sutiles al inicio de la película. Pero después su artífice se lanza en picado al relato de las acciones de la CIA tras atentados como los de Londres o Islamabad. Así sitúa a los dos bandos y así es cómo nos damos cuenta que Bigelow no va a juzgar en ningún momento. Nos aporta los datos, las decisiones, los laberintos, las escuchas, los errores y las incertidumbres, pero de una manera tan sumamente reportajeada que parece que asistiéramos a una serie de titulares visuales sobre toda una década. La personificación del terror en una sola persona nos hace cuestionarnos si tantos esfuerzos y presupuesto merecieron la pena.
 
Al margen de limadas y estupendas apariciones estelares como la de James Gandolfini (por fin Tony Soprano es un hombre decente), también encontramos en el personaje interpretado por Chastain una de las riquezas de La noche más oscura. El desarrollo de su personalidad, desde su tibieza ante los primeros interrogatorios hasta la obsesión por Bin Laden que cubre cada segundo de su vida (existe un paralelismo inquietante con la multipremiada serie Homeland), pasa por una interpretación majestuosa de la cada vez más encumbrada actriz estadounidense. Es a través de ella como Bigelow nos plantea los interrogantes de su propia historia: ¿había pruebas factibles que permitieran una operación de EEUU en otro país? ¿estaba legitimado el Gobierno federal a ordenar el asesinato de Bin Laden? ¿la muerte de una sola persona, líder de un conjunto de células terroristas que actúan casi de manera autónoma, fue el fin que justificó los medios? Las respuestas podrían salir de la película pero quedan retenidas en la mente del espectador en forma de interrogantes, producto de un guion inteligente y metódico.
 
Pocos filmes sobre hechos tan recientes pueden permitirse el lujo de quedarse por encima de aquello que cuentan. Recientemente en la serie Newsroom pudimos comprobar cómo el tratamiento de estos mismos acontecimientos se hacía de una manera tan patriótica y exaltada, que ni parecía que el prisma fuera periodístico. También en United 93, largometraje de nuestro admirado Paul Greengrass, se jugó con los trucos del cine documental para contarnos en primicia los últimos momentos del único avión que el 11 de septiembre de 2001 no llegó a estrellarse contra su objetivo. Pero La noche más oscura es algo más. No un panfleto fascista, como se le ha acusado injustamente (cine inteligente versus público mediocre), sino la historia de un instante histórico del que apenas sabemos nada y del que queda mucho por decir. Bigelow abre la caja de sorpresas, cuenta lo que sabe y nos da en las narices, y eso es más de lo que muchos periodistas (no digamos cineastas) han hecho hasta ahora.

Os dejamos dos tráilers de la película, con dos curiosidades: en el primero solo aparece un fotograma de Jessica Chastain, y en el segundo, no se escucha su voz.
 
 
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4 comentarios

  1. Es impresionante la calidad de vuestras criticas. Realmente tenéis una visión del cine totalmente aguda e inteligente. Esta película voy a verla pero ya mismo ;)Muy curioso lo de los trailers.Enric

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  2. Gracias, Enric.Es un lujo que siempre nos dejes por aquí palabras tan amables. Esperamos tu opinión en cuanto la veas.Un saludo!

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  3. 'La noche más oscura' me ha dejado desconcertado. La peli se ve bien pero tras todo lo escuchado resulta decepcionante, dubitativa, irreal? Bigelow nos pretende convencer de un acontecimiento, basado en una gran mentira, de primera con una historia de tercer orden. Van a intentar borrar 'la gran mentira americana', con una mera demostración de fe sobre una cuestión de suerte, de meras estadísticas? Un saludo!

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  4. De acuerdo contigo es que la palabra desconcertante le queda muy bien a esta película. Pero creemos que no se trata de un mal desconcierto, sino, como decimos, de aquel que surge de la inteligencia del espectador: el que nos hace plantearnos preguntas.Por lo tanto, no nos resulta decepcionante ni mucho menos. Creemos que Bigelow deja claro, conforme avanza la historia, que no se cree del todo lo que está contando, y por eso nos hace dudar. Ahí vemos su grandeza: en que ella misma se cuestiona esa "gran mentira americana".Desde luego, esta película da para mucho, y eso siempre es bueno. Gracias por tu comentario, y un saludo.

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