Visionado: ‘La vida de Pi’, de Ang Lee. ‘La fábula del tigre y la fe’

 
tres estrellas
 
En Montreal, un escritor frustrado visita a un hombre indio con una historia fascinante que contar. Va sobre Dios, sobre la supervivencia, sobre la fe y sobre un tigre. El relator rememora la localidad india de Pondicherry, donde siendo tan solo un un niño, decide hacerse creyente de todas las religiones posibles y desde muy temprana edad se adentra en terrenos de la filosofía, la teologia y la fe que sus padres no pueden sino admirar. Criado entre los animales de un zoológico, bautizado como Pi, abreviatura de Piscine Molitor Patel, (una excentricidad de su tío) siendo él ya adolescente, su familia se traslada junto con sus animales a Canadá en un carguero coreano que naufraga en aguas del Pacífico. Pi consigue salvarse en una barca, un pequeño arca de Noé, junto con una cebra, una hiena, un orangután y con Richard Parker, un tigre de bengala.
 
La vida de Pi es la historia de la supervivencia del joven tras el naufragio, la fábula de su interacción con el majestuoso tigre, el cuento de una amistad imposible forjada a través de la fe, la espiritualidad, la voluntad y las ganas de vivir. Es el relato de un mar de colores imposibles, de actitudes impensables y de amistades fuera de toda lógica, adornado con una fotografía de cuento infantil y con una chispa de humor que apenas se deja ver de tan ingenua y subliminal.
 
El director taiwanés Ang Lee sigue forjando su leyenda de director fuera de género, con esta película fantástica que rescata algunas de las premisas de Tigre y Dragón, aunque navega con la independencia proporcionada por el best-seller original, del escritor canadiense Yann Martel. Aunque fiel a su guion y a la lucha permanente por las finas fronteras entre la realidad y la ficción, el cineasta no consigue convencer del todo al haber querido abarcar toda la complejidad narrativa y filosófica de la historia original. Tanto su introducción como su final , es decir, las dos conversaciones entre el escritor y el protagonista, resultan algo vacías y forzadas, y al final con lo único que disfrutamos fue con el núcleo de la historia: los 227 días del naufragio colorista, pictórico y maravilloso de Pi y Richard Parker.
 
Pero se trata de una fascinación trucada por la imagen poderosa del tigre, conseguida mediante la digitalización de una especie real, que es el que impone el poderío de las escenas más hermosas de la película, aquellas en las que sus ojos miran fijamente a Pi, le hablan, le muestran su alma y le ayudan a vivir. Richard Parker es la fuerza del joven náufrago, perdido entre sus peticiones de salvamento a Dios, sus pensamientos filosóficos, sus trucos de supervivencia para no morir ahogado o devorado, y su fe en un destino que le lleve más allá de las aguas interminables.
 
Suponemos que al final solo es cuestión de creer o no creer, y el caso es que esos momentos no consiguieron hacernos entrar de lleno en la historia, ni en su giro final, ni en su moraleja, ni en la parábola que esconde su epílogo, por otra parte bastante frío y aséptico. Vemos tan solo una nueva fábula, la del tigre y la fe, la de un bis a bis impensable conquistando el corazón de medio mundo y justificando con ello una religiosidad algo pasada de moda. Y ya no conseguimos pasar de ahí, aunque adoremos para siempre la fuerza de sus bellas imágenes, los ojos fieros, tiernos y asustados del tigre, y las buenas intenciones de su sorpresa final.
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4 comentarios

  1. Pues a mi me ha capturado. Me pareció fascinante a nivel visual, pero lo mejor de todo es que cae en el adoctrinamiento, lo que hubiese resultado muy fácil en una película como esta. Si os apetece pasaos a leer la entrada que le he dedicado:http://lagatacongafas.blogspot.com.es/2012/12/naufrague-con-un-tigre.htmlSaludos

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  2. Hola, León.Casualidad! Justo la hemos leído hoy, y ya hemos visto que os ha fascinado más que a nosotros. Es cierto que la película no persigue dogmas ni adoctrina, pero, pese a que nos ha gustado mayormente, no nos cautivó de manera especial. Y somos unos apasionados de ese tipo de cine, que conste.Por cierto, qué buenos textos hacéis. Es un placer leeros.Un saludo!

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  3. Hay un cierto resabio a religiosidad de pandereta en 'La Vida de Pi' cuando ya de por sí exuda espiritualidad por los cuatro costados. Por momentos me pareció apreciar fogonazos de Spinoza, ya sabéis, ese identificar a la naturaleza con Dios. Aún así, sus cuatro 'oscar' han resultado toda una sorpresa. No debería serlo: la factura de la película es impecable y las interpretaciones, incluida la del tigre, son formidables. Me esperaba algo más peñazo. Si te pasa lo mismo, dale una oportunidad, que igual te sorprende. Un saludo!!!

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  4. Pues sí, Manipulador, como mencionamos al final del texto, es la espiritualidad mal concebida lo que hizo que se nos cayera un poco la película. Aún así, nos alegramos mucho por Ang Lee, que es un cineasta sorprendente, que sabe arriesgar y experimentar.Y totalmente de acuerdo con la maravilla del tigre Richard Parker. Todo un personaje!Gracias y un saludo.

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