Visionado: ‘Holy Motors’, de Leos Carax. ‘Lo mejor es despertar’

 
dos estrellas

Tropezón con una parte del gran cine francés de corte autoral e independiente. Eso dicen. Pues veamos. Comienza con una imagen de un patio de butacas lleno de gente durmiendo. ¿Empezamos a soñar? Eso parece. Holy Motors, de boca en boca desde su apabullante triunfo en la última edición del Festival de Cine Fantástico de Sitges, arranca con un surrealismo inquietante y extremo para que no nos despistemos de nuestro objetivo: dejarnos llevar por una historia truculenta, loca y excéntrica, e interpretarla como nos venga en gana. Pero pasa que el carrusel se convierte en una carrera de excentricidades, lentitudes y bizarradas sin sentido, aunque te retuerzas las neuronas para simplificar, relativizar o cualquiera de los verbos que sirvan para otorgar un significado a aquello que no pasa de la mera pretensión estética y provocadora.
 
En una mezcla absurda de supuestos planos de fascinación e hipnotismo que se tambalean peligrosamente hacia el bostezo del espectador, el pequeño gran Leo Carax da un paso más allá de las moñadas de Los amantes del Pont-Neuf (1991) y nos presenta a un hombre, Monsieur Oscar (el fiel Denis Lavant), que realiza su jornada de trabajo interpretando a varios personajes, de diferente naturaleza, idiosincrasia y tontería, conducido en una limusina por diferentes pasajes de París. Ahora un banquero, ahora una especie de ninja follador-virtual, ahora un ser inmundo (ya conocido por los fans de Carax: el Merde de su corto en la trilogía de Tokyo!) caníbal y empalmado por los encantos de la rígida Eva Mendes, luego un padre desengañado, un asesino, un acordeonista y un moribundo. Interpreta para quién sabe quiénes, solo manejado por las manos invisibles de algún tramposo, dígase director, que por lo visto busca un homenaje al cine y a sus demonios en una coctelera encabritada de géneros inacabados.
 
Asoman las duplicidades, terciopelos y gestos desgarrados de David Lynch, escenas desencajadas a lo Luis Buñuel, en un bucle desbocado de diálogos y música alocada para dejar al espectador pasmado de incomprensión y mutismo. ¿Que no hay nada que entender? Pues probablemente, pero no vale. Se escurre entre nuestras manos tolerantes este collage de historias amarradas bajo el objetivo de atontar al ingenuo público, de trampa en trampa, arrrodillado de vergüenza ajena cuando Kylie Minogue arranca por gorgoritos tan pancha, clamando por el pasado y por el amor.
 
Aquí no hay nadie de piedra. Algún sentimiento germinó en nuestros fríos corazones en alguna que otra escena (por el cementerio, por un París desconocido, por el interior de la limusina), pero en emociones milimétricas que son cercenadas por Carax sin ninguna compasión cuando las convierte en un pasacalles, como una parada de monstruos, un circo sin gracia, un susto sin miedo, que apenas nos deja disfrutar de cierto asomo de fascinación. Hablando de circo, tampoco nos desagradó del todo Denis Lavant, con esa capacidad suya de sufrir, mimetizarse a lo Mortadelo, hacer de saltimbamqui y mostrar la erección más horrenda de la historia del cine. Llamémosle odio-admiración, por ponerle una etiqueta.
 
Que quede claro que no nos resulta sorprendente ver a Leos Carax tan alejado de sus maravillosos orígenes en Chico conoce chica (1984), que no en vano han pasado casi 30 años. Pero los entonces oníricos y magnéticos guiños a sus maestros Jean Cocteau o Jean-Luc Godard se han quedado ahora durmiendo el sueño de los justos, de los clásicos intocables, donde deben estar, sin homenajes de pantomima. Así que tras Holy Motors, al final, lo mejor es despertar, estirarse y sacudir la cabeza. El poso de esta pesadilla es breve, y su alojamiento en la memoria tan confuso que apenas somos capaces de rematar una conclusión, salvo la de la amada vigilia.
 
El tráiler con sus estupendas e incomprensibles críticas. “La belleza está en el que mira”. Pues menos mal:
Anuncios

2 comentarios

  1. Si Carax a veces ha acertado o se ha acercado al blanco, no es desde luego con 'Holy Motors'. ¡¡¡Vaya pedazo de caca pretenciosa!!! Un saludo

    Me gusta

  2. Nosotros no podríamos haberlo dicho más claro que tú… 😉

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El reino del exceso

Pantanoso website de arte, literatura, cómics, cine y algo de porno. En las ondas en Radio en Exceso.

todocinemaniacos

Blog dedicado al Séptimo Arte

El Tío del Mazo

Un blog de amigos y para amigos del ciclismo

Actualidad Cine

Críticas de películas y estrenos de cine

Extracine

El mundo del cine en un blog

A %d blogueros les gusta esto: