Visionado: ‘En la casa’, de François Ozon. ‘Como un libro semiabierto’


cuatro estrellas

 
Una inquietud parece recorrer siempre, en intermitentes ciclos, a cineastas pegados a los problemas adolescentes que durante los últimos años han hecho del “cine de aulas” casi un subgénero del realismo social, aportando una visión pedagógica, conmovedora, cruda o simplemente informativa a las historias de alumnos pasando por una de las etapas más difíciles de la vida. Ese ha sido el caso en los últimos años de estupendas historias como la francesa La clase, la alemana La ola, o recientemente la canadiense Profesor Lazhar, herederas de otras muchas que abordaron el tema con más sentimentalismo pero que también marcaron época como El club de los poetas muertos o Rebelión en las aulas.
 
En la casa parte de esta premisa, podríamos incluirla en este género, pero sucede que estamos ante una historia tan atípica como brillante sobre la dimensión profesor-alumno, y por tanto, muy difícil de catalogar. En primer lugar, este filme francés, ganador de la última Concha de Oro del Festival de San Sebastián, es tremendamente personalista en el tratamiento tanto de esa relación como en el de sus escasos personajes; y en segundo término, no hablamos de cine-denuncia, ni cine-protesta, ni siquiera de cine social, ya que en él se mezclan en mecano milimétrico un conjunto de géneros que van del melodrama a la comedia con arriesgada intención, sin moraleja.
 
En un modernísimo y sobrio colegio francés, un profesor de lengua y literatura (carismático y soberbio Fabrice Luchini) renegado, amargado, escritor frustrado y egocéntrico, encuentra en uno de sus alumnos, Claude (atención a la manera de comerse la cámara del jovencísimo Ernst Umhauer) un talento para escribir que le lleva a mantener una estrecha relación con el mismo. El docente comienza a orientar a su pupilo en el relato de la historia real que está viviendo el adolescente: una nueva amistad con un compañero al que da clases de matemáticas en su casa, y por cuya madre (bellísima aunque algo inexpresiva Emmanuele Seigner) siente una extraña fascinación.
 
El irónico y sorprendido profesor comparte con su esposa (estupenda Kristin Scott Thomas) la historia que, siempre con un “continuará” al final, irá tomando tintes cada vez más profundos dentro de esa casa, sin que sepamos si es el alumno quien provoca la ficción-realidad para poder escribirla o si es su mentor quien le influye para que lo haga, pidiéndole que dote de profundidad a sus personajes, que busque el conflicto con ellos y que se implique con toda su pasión. Claude, de pasado triste, padre paralítico, de carácter inquietante, voyeaur de su nueva familia de personas-personajes, misterioso y atractivo, se convertirá así en el centro de la vida del docente y de su esposa hasta límites difícilmente comprensibles.
 
Con simpáticos golpes de humor, con ironía deshilvanada en cada diálogo, con penetrantes interpretaciones, con una magnífica banda sonora del prolífico Philippe Rombi y con tramposos chispazos psicológicos, François Ozon transforma dos películas en una, donde el argumento va escribiéndose a sí mismo en cada nueva hoja manuscrita que Claude entrega, y en cada frase y consejo sobre creación literaria con el que el profesor le instruye. 

Así, vamos viendo la película al igual que si leyéramos un libro semiabierto, en un ejercicio de metaficción donde no somos capaces de imaginarnos el final que Claude busca para su profesor, por más que queramos, debido a la complejidad de sus dos protagonistas. Eso es lo que provoca que el fabuloso final tenga dos interpretaciones antagónicas, según la forma en que miremos dónde se quedan, cómo fluyen, todos los anhelos del hombre frustrado y del joven misterioso.

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5 comentarios

  1. Pareciera poder separarse ficción de realidad, pero todo escritor se nutre primordialmente del ambiente que lo rodea, la relación de un profesor experimentado en la vida catapulta la irrupción del alma hasta entonces dormida en un joven prospecto. Con ganas de disfrutar este film, seguramente por cuestiones de distribución lo enviarán en una Muestra Internacional de Cine o hasta el Tour de Cine Francés del año 2013…

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  2. Pues sí, Romeo, es de esas películas que apenas podemos disfrutar como no nos demos prisa, escondidas en un lugar recóndito de la cartelera. Pero merece la pena, desde luego.Gracias por tu comentario y tu visión de ambos de personajes.Un saludo

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  3. Lo dicen en una escena de 'Dans la maison' a mitad de la película: es una comedia estúpida, todo esto es ridículo. La película de François Ozon es ñoña en su ventana 'voyeurística' (¡ay qué diría el maestro Hitchcock!), un escape apenas maloliente, que ni siquiera satisface al que lo despide. ¡Mejor nos vamos todos a China! Un saludo!!!

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  4. "Dans la Maison" no es una comedia, más bien hay un sarcasmo sobre la realidad de mucha gente consumista y banal, pero la trama del film es sobre la frustación de un profesor de Letras por transmitir a un joven la energía para poder ser un escritor, ya que el maestro ha derroochado su vida sin haberse consagrado sin una obra personal. Como cualquier ejercicio de buscar la inmortalidad, el profesor olfatea el talento del joven y busca impetuosamente conducirlo para lograr vencer la antipatía de no poder desarrollar una obra en un lugar que se llena de gente que busca comer pizza, que no deja en paz su celular y que se aloca con los deportes. No hay duda de que la maestría de Hitchcock en 'Rear Window' queda manifiesta en el tema del fisgón o mirón, de hecho la última escena de 'Dans la Maison' guiña el ojo a Hitchcock considerándolo el maestro del suspense cuando se hurga en la intimidad de los que viven supuestamente tras paredes privadas… Sí, lo de China como futuro, es parte de la posibilidad futura que tal vez costará aceptar, el mercado que domina es el que más población trabajadora y consumidora tiene, así que aunque todavía no suceda aprender chino será símbolo de poder en el mundo consumista y banal, y por esa la burla a toda esa gente cómoda que tendrá que dejar su Occidente querido para irse a fincar una vida mejor en China…

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  5. Manipulador: las percepciones son tan amplias como el ser humano. Y desde luego, la nuestra sobre esta película está a años luz de la tuya. De cualquier forma, gracias por tu particular comentario.Romeo: gracias de nuevo. Tu pasión por esta película queda de nuevo como testigo de que es algo más que un producto olvidable.

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