Píldoras cinetarias: Los instantes eternos de la Dolce Vita

 
Roma. Años 60. Anita Ekberg amenaza a un fotógrafo con un arco y unas flechas. A la hermosa actriz sueca no le hubiera hecho falta apuntar al corazón del incauto para dominar su voluntad, pero hizo algo parecido. Quizás porque su propósito era otro, ganarse unos buenos titulares en la crónica social de los periódicos italianos del día siguiente o, sencillamente, conseguir que la dejaran en paz. Aunque lo parezca, no estamos hablando del fotograma de una película, sino de una fotografía que recoge una anécdota, real o forzada, pero en cualquier caso inmortalizada por uno de los ‘primeros paparazzi’ italianos.
La divertida estampa es también una las 160 instantáneas, auténticas joyas para mitómanos y cinéfilos,  que se pueden encontrar en la muestra del Canal de Isabel II de Madrid (C/ Santa Engracia) hasta el próximo 6 de enero. Todas ellas reflejan los años dorados (50 y 60) en los que Roma y los legendarios estudios Cinecittà acogieron un buen número de producciones norteamericanas de toda naturaleza. Fue el momento también en el que vivieron, temporalmente en la Ciudad Eterna, un gran número de estrellas y de cineastas.
A lo largo de tres plantas, en la muestra podemos encontrar todo tipo de imágenes. A Audrey Hepburn haciendo la compra en Roma, ajena al halo de glamour que la envuelve; al genial Orson Welles en plena fiesta, adivinándose en su mirada alguna copa de más; a Richard Burton ‘pillado’ cuando salía de extranjis de la villa que tenía alquilada Liz Taylor en Roma, por aquel entonces señora de Eddie Fisher; al ‘animal más bello del mundo’, Ava Gardner, vestida con una toalla, acompañada por David Niven, ambos sonrientes, cómplices, en un descanso de su trabajo… La muestra recoge también uno de los ‘robados’ míticos de la historia del periodismo rosa. Un apasionado beso entre Taylor y Burton que fue la confirmación de su romance adúltero, gestado en pleno rodaje de Cleopatra.
 
Sin embargo, también nos encontramos con inolvidables estampas de la grabación de diversas producciones cinematográficas (Matrimonio a la italiana, Ben Hur, Espartaco). Entre ellas, se encuentran las de La Dolce Vita, la película que recoge el espíritu de la época retratada y cuya manera de entender la vida, apurada con mucha intensidad, sobrevuela las imágenes de la exposición. Por cierto, bellísimas son las fotografías que realizó Arturo Zavattini de lo que podríamos llamar hoy ‘making-of’ de la película de Fellini. Recordamos con especial emoción, un gran panel en el que aparece Anita Ekberg / Sylvia sumergiéndose en la aguas de la Fontana di Trevi. A su alrededor, una legión de gentes del cine y de curiosos rodean el monumento completamente hechizados por la imagen que se estaba haciendo eterna, por momentos, ante sus ojos.
Las fotografías, recogidas en la exposición, fueron realizadas por los cronistas de la época, fotógrafos como Marcello Geppetti, que fueron los primeros ‘paparazzi’ que recorrían la Vía Veneto, a bordo de una vespa, en busca y captura de una buena fiesta, del glamour, de un romance prohibido, de una sonrisa promocional, de un mal gesto o un desliz providencial… O de cualquier otra imagen que encendiera la imaginación de una sociedad que disfrutaba de años de bonanza económica y tenía el impulso de olvidar, hambre de diversión, ganas de esculpir dioses humanos y vivir a imagen y semejanza de sus excesos. En la exposición, tienen un protagonismo especial las fotos realizadas por el fotógrafo Tazio Secchiaroli y en quien Fellini se inspiró para crear su personaje del paparazzo en su película.
 
Todas ellas son imágenes tan sugerentes, tan hipnóticas que suponen el punto de partida para perdernos en fantasías e imaginar que hubo un antes y un después de los instantes que recogen las cámaras. Si la muestra resulta tan fascinante es porque las fotografías se acaban convirtiendo en los  fotogramas de las historias en las que nos gustaría ver envueltos a nuestros ídolos de la gran pantalla.
Lo mejor de la visita, en nuestra opinión, se reserva para el final. En la última planta de la exposición, la zona del antiguo depósito de agua, se proyecta un extraordinario documental, Hollywood sobre el Tíber, de Marco Spagnoli, que nos sumerge en la época de esplendor de Cinecittà. Unos años en los que Hollywood se perdió en Roma para hacerse eterna en millones de secuencias inolvidables.  
 
Esta es una fantástica oportunidad para recordar y disfrutar de la mítica escena donde Anita Ekberg y  el gran Marcello Mastroianni se bañan en las aguas de la  Fontana di Trevi. Como todos sabéis, la película a la que pertenece es La Dolce Vita, de Federico Fellini. Cine en estado puro.

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