Visionado: ‘Mátalos suavemente’, de Andrew Dominik. ‘El crimen también es capitalista’


cuatro estrellas

El verano se ha acabado con un conjunto de thrillers sin desperdicio. Aquí lo hemos finalizado con el visionado agradable y divertido de Mátalos suavemente, el tercer largometraje del cineasta y guionista neozelandés Andrew Dominik, algo inferior a la desasosegante y perfecta El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Redford. Lo bueno es que volvemos a encontrarnos con un Brad Pitt que sigue demostrando que probablemente sea uno de los mejores actores de su generación, y que disfrutamos de una historia bastante entretenida, plenamente de autor, muy bien trabajada y pincelada, que bebe de lo mejor del género tragicómico del crimen organizado tan embellecido por las escuelas de Sam Peckinpah, Quentin Tarantino, Guy Ritchie y los hermanos Coen.

 
Un amable, honesto y resolutivo asesino a sueldo, Jackie Cogan (Brad Pitt), debe encargarse del rocambolesco atraco a una timba de póquer, que un pequeño comerciante ha encargado a dos auténticos tarados y heroinómanos (menudo descubrimiento Scoot McNairy y Ben Mendelsohn), para hacerse con el dinero e intentar cargar el muerto a Markie Trattman (Ray Liotta), rey de las timbas que ya simuló en el pasado el atraco a una de sus propias partidas. Los capos se remueven en sus tronos, y Jackie, ante la enfermedad de su jefe y rey del crimen organizado, Dillon (Sam Sheppard), decide hacerse cargo de la situación, en la que irá encontrando no pocas dificultades  a cual más absurda y desquiciante, mientras negocia con un dubitativo y antipático mediador sin nombre (genial Richard Jenkins). 
 
La dirección echa chispas en algunos momentos determinados (atentos al primer asesinato) en lo que sin duda es un ejercicio de estilo de Dominik, pero que le sale de maravilla y no desentona con el conjunto, si bien convierte a la película en eso: en cuatro momentos estelares entre los cuales asistimos a algunos estupendos diálogos pero sin solución de continuidad y en los que se ve, casi se toca, su milimetrada confección. Es lo que sucede con la que consideramos la mejor parte de la película: la aparición en escena de Mickey (ese Tony Soprano cuyo verdadero nombre dice ser James Gandolfini), sicario decadente, alcoholizado, putero y renegado, y único capaz de sacar de sus casillas al tranquilo Jackie. 
 
Para nosotros, solo el arranque de la película organizando el atraco, las escenas de Pitt y Gandolfini, y la forma en que, solo con una cerveza y unos argumentos aplastantes, al final el protagonista consigue su objetivo, ya le otorgan a esta historia sus cuatro estrellas. Parece que a la crítica especializada no le han gustado esos mensajes que llegan por radio y televisión durante todo el relato sobre las elecciones presidenciales de Estados Unidos y la situación financiera del país, en una crítica no tan velada al sistema económico mundial. Por aquí no molestó en absoluto, sino que más bien nos dimos cuenta de algo tan simple como inevitable: que el crimen también es capitalista, y que la mafia funciona como el mundo, añadiéndole sangre al dinero, pero dándole el mismo valor como moneda de cambio.
 
Requerimos también la atención a su banda sonora, un cuidado compendio de temas perfectos y relatores de cada escena, desde The Man Comes Around de Johnny Cash para presentar al asesino Jackie; hasta el chute a ritmo de Heroin de la Velvet Underground; una versión en femenino de Love Letters de Elvis Presley para un ralentizado disparo en la cabeza (guiño no, ‘guiñazo’ al Dennis Hopper de Terciopelo Azul); y los créditos finales a ritmo de la fabulosa (Monney) That`s What I Want del pionero de la Motown, Barret Strong. Puede que no haya nada original, que no salgamos alucinados ni sorprendidos. Por momentos la película es tramposa, se pasa con los homenajes y es algo incoherente, pero la disfrutamos “suavemente” a cambio de esa mirada amable, casi compasiva, con la que Brad Pitt aprieta el gatillo.
 
El tráiler no se anda con tonterías. Prácticamente te cuenta toda la película pero, afortunadamente, se reserva algunos buenos momentos:
 


Y el tema de Barret Strong para terminar. Al fin y al cabo es la moraleja del film:

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2 comentarios

  1. Yo no sé si a Brad Pitt le darán el Oscar algún día pero desde luego es uno de los mejores actores del mundo. Es alucinante como escoge sus papeles y como les da personaldiad. Solo por él merece la pena ver sus pelis

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  2. Toda la razón, Marta. Este chico tiene en sus arrugillas ya unos cuantos peliculones. Está forrado de talento. Esperemos que algún día le veamos sobradamente reconocido.Un saludo!

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