Visionado: ‘Moonrise Kingdom’, de Wes Anderson. ‘Exquisita, rara, genial’

 
cuatro estrellas
 
Estimado Sr. Anderson: es usted muy raro. Ya lo sabemos. Se encuentra usted abducido por un método de dirección cinematográfica que suponemos es algo más que una forma de ver la vida. Entendemos que no hay otro mecanismo para usted que ver el mundo a través de una cámara, como no la hay para Tim Burton, David Lynch, Jean Pierre Jeunet o Terrence Malick, por mencionar a algunos. Desde Viaje a Darjeeling y el Fantástico Mr. Fox, o desde las vicisitudes de Los Tenenbaums, entramos hace años de lleno en las rarezas de su cine hasta el punto de pensar que esas historias no podían haber sido llevadas al cine de otra manera. Así descubrimos su universo de cuentos raros, con personajes raros, diálogos raros y comportamientos raros, con un estupor del que llegamos a disfrutar tanto como lo hemos ahora con Moonrise Kingdom, con la que tuvo el placer de abrir la pasada edición del Festival de Cannes.
 
Es usted tramposo, Sr. Anderson. Una historia de amor de dos pre-adolescentes, que se fugan juntos para vivir una aventura en el contexto de una isla llena de personajes a cual más esperpéntico, es un atajo para meterse a todo el público en el bolsillo. Y aunque por aquí sabemos que no lo ha conseguido del todo (ya sabemos el dañito que la Eurocopa hace a nuestros cines) por nuestra parte no nos queda otra que admirar su canto emotivo a la infancia. Porque hemos rascado por encima de ese espectacular reparto (caramba, Bruce Willis, Frances McDormand, Bill Murray, Edward Norton y Tilda Swinton, no todos aprovechados como debieran), y lo que más nos gustó fue ver a esos dos mini-friquis (ella huida de su casa y él de un campamento esquizofrénico de boy-scouts) recorrer los bosques, los ríos, los campos de maíz, y charlar sobre su relación, sobre los libros, sobre sus vidas y sobre su futuro. Hasta que escogen su hogar, una playa maravillosa donde aparece el fenómeno del casi intraducible título de la película: el Reino de la Salida de la Luna.
 
Estupendos los chavales, por otro lado, querido cineasta. Esa niña (Kata Hayward) de boca torcida, con cara de psicópata y ojazos de párpados permanente azules, y ese niño (exótico Jared Gildman) apocado, culto, hablador, desgraciado y aventurero, son los instrumentos con los que nos ha ganado esta vez. Encantados con sus diálogos, con su historia de amor, con las consecuencias que trae, y con su forma de ser héroes de mil cuentos y del suyo propio: ser libres, amarse (qué carnalidad entre los dos más conmovedora, Sr. Anderson) y estar eternamente juntos. Estupenda ayuda la suya esta vez de la mano de Roman Coppola, que como su hermana Sofía, es tan dado a los guiones de corazón y azúcar.
 
Y aunque también nos sabemos sus manías con la cámara y la fotografía, no podemos explicarnos cómo ha conseguido usted que esos travellings en todas direcciones, ese colorido naif y edulcorado, nos siga resultando tan especial, tan sugestivo. ¿No nos cuenta el secreto, verdad? Porque los cinco primeros minutos de la película, donde se presentan prácticamente todos los personajes, son tan magnéticos y chispeantes que desde el principio ya nos resignamos a que caíamos de nuevo en sus redes. Claro, y es que pese a ese reparto de lujo decaído por momentos, y alguna que otra pifiada incongruente, nos regala usted una banda sonora apabullante, mezclando las subidas y bajadas musicales de los fascinantes Leonard Bernstein y Alexander Desplat, y un compendio de canciones perfectamente encajadas como Le Temps de l`Amour de Françoise Hardy que nos recuerda la pasión por las canciones francesas de la  adolescente Carey Mulligan en An Education.
 
Así que un aplauso, Sr. Anderson. Nos queda verla otra vez porque tenemos la sensación de que nuestra retina apenas captaba un montón de detalles escondidos en objetos, personajes, escenarios y diálogos. Sabemos que están ahí, y necesitaremos descubrirlos algún día para llegar del todo a esa playa de los dos enamorados. Con ello, habremos completado la admiración de su cine, y estaremos preparados para el siguiente cuento, subidos al raíl del travelling como en una montaña rusa.


A continuación el tráiler subtitulado y después la maravillosa Mademoiselle Hardy cantándole al amor con planos de la película.
 
Anuncios

2 comentarios

  1. Es de estas películas polarizadas. No he visto otras de Wes Anderson, pero esta me gustó moderadamente, es como si te quedaras pensando si te gusta o no te gusta, no sé. A lo mejor es buena idea verla otra vez…

    Me gusta

  2. Desde luego nosotros la veremos otra vez. Medítala con detenimiento, jeje. El resto de cine de Anderson no tiene desperdicio. Te recomendamos que lo investigues.Un saludo, Jesús.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El reino del exceso

Pantanoso website de arte, literatura, cómics, cine y algo de porno. En las ondas en Radio en Exceso.

todocinemaniacos

Blog dedicado al Séptimo Arte

El Tío del Mazo

Un blog de amigos y para amigos del ciclismo

Actualidad Cine

Críticas de películas y estrenos de cine

Extracine

El mundo del cine en un blog

A %d blogueros les gusta esto: