Visionado: ‘Sombras tenebrosas’, de Tim Burton. ‘Lo tragicómico de ser vampiro’

 
tres estrellas


Pues sí, damas y caballeros. Sombras tenebrosas es de risa. Y mucho. Uno de los numerosos habitantes de la cabeza delirante de Tim Burton ha regresado a los trucos de magia de sus pequeños cortos, de Bitelchús y Mars Attacks, para ponerse chisposo y recitarnos a golpe de gags una comedia negra y fantástica de lo más heterodoxa. El drama de Barnabas Collins (Johnny Depp), convertido en vampiro bajo la maldición de la despechada Angelique Bouchard (Eva Green) y que regresa dos siglos después dispuesto a hacer reflotar el nombre de su familia, a vengarse y a encontrar de nuevo el amor. Con un poquito del mito Drácula por aquí, y alguna que otra mofa a Crepúsculo y a True Blood por allá, la historia del Sr. Burton se convierte en un espectáculo de personajes, a cual más extravagante y raruno, al servicio de los tejemanejes de su protagonista.
 
No es la primera vez que un cineasta nos muestra lo tragicómico de ser vampiro. Las historias de los chupasangres han dado lo suficiente de sí como para que cualquiera se permita licencias de adaptación a cualquier género. Que en cualquiera de ellos las crónicas vampirescas encuentran encaje. Lo interesante en este caso es que Burton adapta la exitosa serie televisiva de los 60 Dark Shadows lo que hace que la película tenga cierta consistencia y apresurada narrativa pero también una algarabía de personajes, algunos de ellos desaprovechados por las limitaciones temporales. Pese a ello, es toda una delicia encontrarse con una Michelle Pffeifer bellísima, valiente y elegante como madre de familia, a Johnny Lee Miller (esto de reencontrarnos al Sick Boy de Trainspottig de secundario cada dos por tres nos empieza a gustar) como pringado carterista, a la casi desconocida y cándida Bella Heathcote, a la imprescindible Helena Bonham Carter; o a la exótica Chloë Grace Moretz (no para desde Déjame entrar y La invención de Hugo) con sorpresa final incluida. Mención aparte para el breve Chistopher Lee, que engrandece cualquier fotograma, incluso hipnotizado.
 
Y nada que objetar a sus dos protagonistas. El cineasta ha dejado que la bellísima actriz y modelo Eva Green brille con todo su esplendor en esta película, aunque sea prácticamente en el mismo papel que en La brújula dorada, que a la muchacha no la sacan de ahí. Y Johnny, pues es que es Johnny. Lo sentimos, pero no nos cansa. Con Barnabas al menos Tim Burton ha conseguido que nos olvidemos del ridículo baile final del Sombrerero Loco en la fallida Alicia en el país de las maravillas (su gran oportunidad perdida). Tampoco es que sea su papel mas carismático, pero es que este hombre nuestro tiene el listón a la altura del noveno cielo entre manostijeras, willy wonkas y piratas amanerados y rasteros. No creo que se le pueda pedir más. Si con todo ello, todavía nos hace de vampiro desfasado y nos provoca más de una carcajada, nos damos con un canto en los colmillos.
 
Al margen del reparto, resulta también curioso que al score de su fiel Danny Elfman el cineasta haya querido añadir esta vez todo un recopilatorio de hits bastante sorprendentes, comenzando con unos títulos de crédito nada habituales en él, bajo el Nights in White Satin de The Moody Blues. Después se nos ponen los pies danzarines con las escenas más extravagantes a las que añade sin pudor I`m Sick of You de Iggy Pop, el Top of the World de The Carpenters (coña incluida a costa del grupo), el socorrido Get It On de T.Rex, o You´re the First, the Last, My Everything, de Barry White (en la escena más delirante de la peli). Y a riesgo de spoiler, invitado de lujo presencial, los Alice Cooper en estado de gracia animando el cotarro con No More, Mr. Nice Guy y Ballad of Dwight Fry. Por cierto, aunque no os guste la película, no os vayáis deprisa y corriendo que el tema de los créditos finales, The Joker, lo canta el Sr. Depp con mucha chispa.
 
Venimos a decir que si el cineasta más imaginativo, creativo y original de nuestra era ha decidido ponerse a soltar chistes, a qué vamos a replicar. Y más si en esa travesía se monta su historia entre la fusión de sus amados decorados castillescos con el ambiente retro-urbano de los 70, y además lo hace con factura impecable y fotografía de diez. Tenemos profundas tristezas, miedos y emociones cinéfilas en nuestro saco ‘burtoniano’, las suficientes para llenar toda una vida, y si esta vez nuestro piromante ha querido montarse una fiesta extravagante y colorida, con ella disfrutamos, nos recreamos, nos reímos y nos sentimos invitados de lujo de su incombustible talento.
 
Os dejamos con el tráiler primero, y despues con el tema No More, Mr. Nice Guy de Alice Cooper, sobre una imagen de Barnabas a lo Matrix.
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