Visionado: ‘La invención de Hugo’, de Martin Scorsese. ‘Lo versátil hizo al genio’

cuatro estrellas


Este fin de semana hemos tenido que rehacer nuestra habitual dinámica para rendirnos ante los pies de Martin Scorsese. En vez de nuestro habitual versus quincenal, y siendo esta noche la entrega de los Premios Oscar, no podíamos dejar de referirnos a una película ante la que nos hemos quedado totalmente catatónicos, y que es la máxima competidora de la gala junto a la francesa e igualmente fascinante The Artist. Reconocemos también que entre su maravillosa historia nos sorprendió con un guiño (no intencionado, claro) a Cinetario, que no desvelaremos porque consideramos que forma parte de su gran sorpresa, pero que nos ha hecho decidir lanzarla hoy de manera urgente.
La invención de Hugo es simplemente un sueño. Un viaje mágico en las manos de un niño de ojos impresionantes que en el París de los años 30 se queda huérfano y hereda de su padre relojero un autómata que no funciona, y de su tío borracho, los laberintos de los relojes de la estación de tren, donde vive solo, tratando de dar vida al artilugio metálico de su padre. En la estación conoce a George, un anciano amargado y oscurecido, con una tienda de reparación de juguetes, y a su ahijada, una joven culta y soñadora con una llave en forma de corazón que les llevará a desvelar el gran tesoro de la película.
La invención de Hugo es el capricho dickensiano de Scorsese (atentos a su simpático cameo), toda una rareza en su filmografía, convertida en una de sus mejores películas. Como sucedió con Una historia verdadera de David Lynch, la versatilidad hizo al genio. Aparcando nuestra admiración a toda su obra, en esta ocasión el señor de las mafias, de los infiltrados, de las malas calles, de los toros salvajes, de los rockeros y de las morales infames, se ha dejado producir por Johnny Depp y seducir por el libro infantil de Brian Selznick La invención de Hugo Cabret, para hilar esta doble historia: la de un niño que quiere arreglar mecanismos rotos y un hombre roto que no quiere recordar quién fue. Y porque la música es de Howard Shore (El Señor de los Anillos) y no de Danny Elfman, si no, habríamos visto la sombra de Tim Burton planeando sobre los engranajes relojeros. Atención también a la estupenda pieza Coeur Volant de los créditos finales, cantada por la artista de jazz francesa Zaz, también nominada al Oscar. 
La invención de Hugo es una fantasía fotográfica. Pinceladas de colores, de escenarios, de creatividad y originalidad pictográfica llenan por completo el círculo de diálogos creados por Jonn Logan  para hacernos sentir aquello de “vengan y sueñen” con el que se presentaban los primeros cinematógrafos tras antiguas cortinas de feria. La invención de Hugo son los personajes que Scorsese nos descubre por la estación, en un recorrido al más puro estilo Amelie: el niño valiente y triste (Asa Butterfield), su breve padre (Jude Law), la niña culta, aventurera y alegre (Chloe Moretz), el viejo amargado y clave de la historia (nuestro cada día más admirado Ben Kingsley), el inspector tullido y maligno (caricaturesco Sacha Baron Coen), el librero con la biblioteca más conseguida del cine (un placer, Christopher Lee), o la florista redentora (guapísima Emily Mortimer). 

La invención de Hugo no es para niños. O lo es y no lo es. Es polivalente, si acaso, porque los niños darán palmas con su aventura y los mayores se trasladarán a los inicios del arte más maravilloso del mundo, con una locomotora que se acerca peligrosamente hacia ellos, volviendo a los primeros gags, al inmutable Buster Keaton, al temeroso Harold Lloyd, al mudo Charles Chaplin y a los pioneros magos del cine, los creadores de la ciencia-ficción.

Hay que decir, por último: La invención de Hugo es a Francia lo que The Artist ha sido para Estados Unidos. Franceses guiñándole el ojo a Hollywood y estadounidenses rindiendo tributo a los orígenes del cinématographe. Curiosa coincidencia en la gala de esta noche entre las dos principales competidoras. Curiosa y conmovedora, porque nunca en Hollywood se había respirado tanto cine entre sus más nominadas, lo que nos hace sentirnos aún más orgullosos de cada segundo que dedicamos en este blog a entrar cada poco en esta fábrica de sueños. Y el guiño lunar de la película nos demuestra que siempre merecerá la pena hacerlo.

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2 comentarios

  1. Es cine de cine de cine. Tenía reticencias por haber qué hacía Scorsese con este género, pero esto me ha superado. Es una maravilla. Y estupenda críticca.

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  2. Muchas gracias, Jesús. Nosotros también fuimos muy expectantes, pero salimos maravillados, como has podido leer. Un saludo.

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