‘Dirty Dancing’, de Emile Ardolino: ‘Baila y empieza a vivir’ vs ‘La danza del patito feo’

BAILA Y EMPIEZA A VIVIRHay una génesis en el fenómeno que supuso esta película, y de la que es imprescindible partir para analizarla: el baile. Si no te gusta bailar, si no se te van los pies cada vez que escuchas algo (malo o bueno, pero con cierto ritmo), si no te escalofría el compás de un buen mambo, una balada sesentera, o un great hit de los ochenta, no tienes nada que hacer con Dirty Dancing. Y aún así, su poso en la memoria colectiva de dos generaciones es más que evidente, hasta hoy. Porque en 1987 había menos cine y menos donde elegir, sí, pero el público sabía dónde clavaba su estaca y dónde no. Hoy es fácil renegar de esta pieza tan comercial como simbólica, pero siempre nos preguntamos cómo es posible que una película que hablara de algo tan lejano a las clases medias como los lugares de vacaciones de los ricos de los años 60 que nunca vimos, las canciones que nunca escuchamos, o las moralidades estadounidenses sobre el paternalismo y las normas sociales, tuviera tanto éxito. Y es porque fue una buena película que el italo-americano Emile Ardolino (director un año después de la estupenda comedia El cielo se equivocó, por cierto) puso ante el mundo con más miedo que otra cosa.
Un sorprendente Patrick Swayze en el papel del rudo bailarín profesional Johnny Castle y una desconocida Jennifer Grey como la ingenua y bondadosa adolescente Francis ‘Baby’ Houseman, fueron el dúo protagonista de esta historia de amor imposible. Ella llega de vacaciones con su familia a un elitista balneario agarrada a la mano de su padre y referente moral, y comienza a despertar al mundo de lo supuestamente prohibido entre el bamboleo de los primeros bailes de Johnny. Para poder ayudar a una de las bailarinas, se ofrecerá a sustituirla en un mambo con el protagonista, hecho que desencadenará otros muchos y que marcará el descubrimiento de la doble moral de su padre, autoritario, contradictorio e intolerante. Así bailará y así empezará a vivir.
Planteamientos simplones aparte, la magia de la película está en el magnético poder de Swayze y en la forma en que el público se enamoró de la levemente agraciada Grey. Entre sus fotogramas de drama romántico, el proceso en el que él la enseña a bailar y muchas de las frases de este filme han pasado al imaginario común con una fuerza lo suficientemente renovadora como para competir con Pretty Woman y Cadena perpetua en proyecciones seguidas en televisión. Lo más curioso es que la química entre los dos protagonistas es tremendamente conmovedora, incluso en lo descafeinado del terreno sexual, por lo perfecto de sus interpretaciones, sobre todo con las miradas, con los gestos, con sus desencuentros nunca conseguidos.
Actuaciones aparte, es posible que la banda sonora sea una de las más desconcertantes que jamás hemos escuchado. Mambo, cha-cha-chá y merengue se entrecruzan con alguna que otra horterada ochentera, reservando las mejores escenas para las mejores canciones: los créditos con Be My Baby de The Ronettes abren paso a un inmejorable catálogo de temas inolvidables como Do You Love Me, de The Contours; In the Still of the Night, de The Five Satins; Love Man y These Arms of Mine, de Otis Redding; y Will You Love Me Tomorrow, de The Shirelles (nuestra favorita). Mención aparte, por supuesto, para el tremendo y oscarizado éxito del tema I,ve Had the Time of my Life, interpretado por Bill Medley y Jennifer Warnes, así como She,s Like the Wind, la ñoña pero inspirada cancioncilla que el Sr. Swayze compuso y cantó para la película.
Aunque se pasean por esta historia algunos secundarios nada desdeñables como la bailarina profesional Cynthia Rhodes (en el papel de Penny) y el veterano Jerry Orbach (el padre de Baby), queremos terminar brindando las últimas palabras de este post a sus dos protagonistas. Primero a la escondida y adorable Jennifer Grey, que echó a perder su carrera tras una rinoplastia tan innecesaria como mal hecha que le cambió el rostro por completo y a la que solo se puede ver de vez en cuando en algún programa o serie de televisión estadounidense. Y, por último, al mítico Patrick Swayze: con mayores o menores dotes de interpretación, este guapísimo actor levantó pasiones desde la estupenda Rebeldes, de Coppola, pasando por la serie Norte y Sur, y las inolvidables Ghost, Wong Foo o Donnie Darko, y demostró al final de su vida, mientras actuaba en la serie The Beast con un cáncer terminal, que era, por encima de todo y como en sus sucios bailes, un gran luchador.A él dedicamos este post.
LA DANZA DEL PATITO FEODirty Dancing: Dícese de aquella película en la que una jovencita inteligente (Jennifer Grey), un patito feo, pero perfectamente equipado con belleza en su interior, enamora a un macarra, tirando a guaperas y con cuatro luces en la cabeza (Patrick Swayze). Pero eso sÍ, de buen fondo. En lugar de comer perdices, se marcan un mambo y… eso es todo, amigos. Millones de muchach@s, en edad de merecer, quedaron fascinad@s en los tardíos 80 con una película que les venía a decir que por muy miserables que fueran sus vidas y muy invisibles sus encantos, en algún momento podría llegar hasta ell@s un príncipe o princesa azul o, en su defecto, un bailarín/a ‘quita penas’ capaz de darle la vuelta a su ‘tortilla emocional’.

Sospechamos que en esta ilusión pueril y, no en otra cosa, radica el tirón de una película que barrió en taquilla y que, aún hoy, sigue teniendo su público, aunque a muchos este fenómeno nos suene a ciencia-ficción.

La película transcurre en unos años 60 muy ‘descolocados’; en un limbo raro, a caballo entre la época post Kennedy (porque nos lo cuentan) y los 80 (porque es el ambiente que se respira y ésa es completamente su estética). En ella, Baby, una niña bien contestona y activista de ninguna causa en concreto, se siente atraída por los bajos fondos y sus gentes, los trabajadores de una especie de campamento de alto standing, donde está veraneando con toda la familia. Por las noches presencia cómo se divierten los empleados bailando tórridamente y decide interactuar con ellos, a modo de rebeldía doméstica.
Solucionará ‘marrones’ con dinero de papá y con buena voluntad tomará clases de baile junto a Johnny, el bailarín oficial del complejo turístico, para cubrir la baja de una empleada del resort, en estado de buena esperanza. Con el aprendizaje, en apenas unos días se habrá convertido en toda una profesional, con algún que otro paso en falso, y habrá enamorado apasionadamente al galancete de turno. O eso es al menos lo que toca imaginarnos por la propia lógica de un argumento completamente trillado y que no aporta nada nuevo bajo el sol. Si tuviéramos que dejarnos llevar por las señales que nos mandan las limitadas interpretaciones de los dos protagonistas principales (Patrick Swayze y Jennifer Grey), no sabríamos muy bien si estamos frecuentando una revisión paródica, con calentadores y cardados, de Love Story o ante un capítulo más de un culebrón venezolano.
Sin embargo, si hay algo que realmente nos ha dejado huella en este largometraje son las frases que buscan, a toda costa, conferirle cierto calado dramático a la película. “Vienes del arroyo y te seducen las mujeres”, “Los ricos son ricos y despreciables” o “Baby, no dejaré que nadie te arrincone”, son algunas de las perlas que adornan un guión infumable cuya mayor virtud son los momentos en los que deja de percibirse su existencia porque da pie al espectáculo musical. Y es que todo hay que reconocerlo, cuenta con una banda sonora llena de maravillosos hits de los 60 y unas coreografías buenas y elaboradas. Siempre dispuestas a acudir en rescate de un guión falto de imaginación y torpe en sus diálogos.Nos pasa con esta película como con Grease, que estamos seguros de que todo el mundo la ha visto. Así que ahí va el final:

Dirty Dancing – Time of my Life (Final Dance) por BasitRoy

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2 comentarios

  1. Bueno, pues hay que reconocerlo: a muchos nos gustó. Pero toda la película es de él. Qué penita…

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  2. Pues sí, Marta. Por eso hay por ahí entre líneas un pequeño homenaje, pese a la defensa y ataque que hacemos a la película. Un saludo.

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