Visionado: ‘Incendies’, de Denis Villeneuve. ‘Una verdad inconcebible’

cinco estrellas


Hay historias que abrasan, que irrumpen en el ánimo del espectador para sobrecogerle y abandonarle sin piedad en medio de un devastador argumento. Hay imágenes tremendas, desgarradoras, recreadas por el cine para impedir que olvidemos, para que tengamos siempre presente que, en muchos rincones del planeta, no hay tregua que valga, la injusticia continúa cebándose con los más débiles, siguiendo los dictados de una especie de ley universal tácita e inexorable. Hay zonas en el mundo que no despiertan de la guerra, en las que la vida se agarra a las entrañas de una mujer, a pesar del caos y la miseria, a pesar de ocultar una verdad que no se puede tolerar.Incendies es todo ello y es mucho más. Se trata de un filme canadiense, firmado por Denis Villeneuve, que en opinión de voces expertas, debería haber ganado este año el Oscar a Mejor Película de Habla No Inglesa. Incendies rezuma inteligencia (a pesar de algunos trucos de trilero) en su manera de contar una historia y sus alrededores, en su modo de organizar una información que nos lleva de un pasado reciente y convulso a un presente amenazador, en una tierra inhóspita.Presenta a Jeanne (Melissa Desormeaux-Poulin) y a Simon Marwan (Maxim Gaudette), dos hermanos gemelos que deciden aceptar la última voluntad de su madre: Nawal Marwan (inmensa Lubna Azabal): regresar a su país de origen (¿Líbano?, nunca queda del todo claro) para entregarle una carta a un padre al que creían muerto y a un hermano del que nunca sospecharon su existencia. Son dos misivas que no pueden abrir. No hará falta, la búsqueda que tienen por delante les irá revelando los misterios, las respuestas. Para los gemelos, la madre ha sido una madre casi ausente, una mujer silenciosa y desubicada, que se dejó llevar por la inercia de una vida prestada en el primer mundo, sin poder escapar del infierno de su memoria. Ante su muerte, el hermano, Simon, reacciona con cierto sentimiento de liberación, mientras que la hermana, Jeanne, más sentimental y más cerebral, una matemática fascinada por las incógnitas en todo tipo de ecuaciones, decide atarse a su recuerdo y cumplir con el deseo demencial de la madre. El sentimiento de protección de su hermano, le llevará a compartir su aventura. A pesar de tratarse de un material cien por cien cinematográfico, Incendies se basa en una obra de teatro homónima del dramaturgo canadiense de origen libanés, Wajdi Mouawad, que dejó sin aliento al realizador de la película. La generosidad del escritor permitió que Denis Villenueve tuviera toda la libertad creativa que necesitara para adaptar la historia a la pantalla grande.

La película se construye a base de flashbacks que a veces no tienen nada que ver con la investigación que emprenden los hermanos. Van mucho más allá, son una segunda película en sí misma, rompiendo convenciones estilísticas de los últimos tiempos. Nos parece un logro que la búsqueda de la hermana sea errática, torpe, huele a creíble, aunque corra el riesgo de perder fuerza e interés en algunos puntos del metraje. Las secuencias que protagoniza la madre, Nawal Marwan, son las que tienen mayor poder hipnótico en el ánimo del espectador, pues tienen mucho de thriller y de tragedia griega. Contienen algunas de las escenas más poderosas de la película, como el episodio del incendio del autobús, donde la crueldad humana toma la más retorcida de las formas, “bendecidas” por estampas de una Virgen sin advocación, o cualquiera de las que tienen lugar en una cárcel.

Incendies es una película que acaba de desaparecer de las carteleras, pero no hay que perdérsela. Es de aquellas que tienen un poder casi esotérico para transmitir un mensaje. Es una historia alejada de nuestro mundo, de nuestras vivencias y, sin embargo, tiene la capacidad de ignorar nuestro yo más ensimismado para hablarnos de tú a tú hasta hacernos insoportable el dolor ajeno, hasta aceptar un perdón más allá de toda comprensión humana.

Pese a que en Cinetario hemos hecho nuestro propio palmarés otorgándole el Óscar a esta cinta canadiense, no por ello queremos degradar a las que fueron sus competidoras. Más bien al contrario, no recordamos años recientes en que el nivel en esta categoría fuera tan alto. Por eso, manifestamos también nuestra admiración por Canino, una excéntrica, rompedora y buñuelesca propuesta del director griego Giorgos Lanthimos y por En un mundo mejor (Haeven), la historia danesa de Susanne Bier, que se llevó el premio y que supone todo un alegato frío, nórdico y elegante, sobre las relaciones humanas, las diferentes formas de concebir la violencia y el envoltorio moral para su justificación.Aquí tenéis el trailer de Incendies y seguidamente los de Canino y En un mundo mejor, todos en versión original subtitulada. Son historias, pero también retos. Sed valientes y afrontadlos.

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