Visionado: ‘Insidious’, de James Wan. ‘El encanto de pasar un mal rato’

cuatro estrellas


A todos los que tenemos ese punto masoquista que nos hace buscar como locos nuevas y punzantes películas de miedo, mediante las cuales poder pasarlo mal durante el mayor tiempo posible, para que se instalen en la memoria y en los sueños durante muchas noches oscuras, nos resulta por tanto más que gratificante encontrar historias frescas, absolutamente escalofriantes y terroríficas como la que representa Insidious.
 
Todo un soplo de aire nuevo, sin nada del otro mundo (entiéndase sin nada original, porque algo del “más allá” sí que hay), reciclando lo mejor del miedo psicológico, intuido primero, contemplado después, y totalmente antisanguíneo, que tan cómodamente se ha instalado en el género de terror en los últimos años. Solo que en esta ocasión, concentrado en 90 minutos de buen hacer que no dan un segundo de descanso entre una amalgama de ruidos acuchillantes (impresionantes títulos de crédito al principio y al final), voces, ectoplasmas, semi-posesiones y apariciones, redondeadas con un ritmo narrativo que echábamos de menos desde la primera entrega de Paranormal Activity (no en vano, son los mismos creadores) y más intensamente desde La señal (salvando diferencias).
 
Director y actores no muy conocidos, pero una promoción de diez. Suena a anteriores experimentos fallidos de fabricadores de sustos fáciles, pero en esta ocasión hay algo en la cinta de James Wan (cineasta que inició la saga Saw y que se permite la licencia de darse un poco de pisto poniendo su nombre en una pizarra durante una secuencia de la película) que sabes que te está encandilando desde el principio. Cierta intimidad en la cámara, cierta implicación, incluso emoción y simpatía en la creación de la familia protagonista, recién mudada a una casa enorme donde comienzan a suceder cosas extrañas. No podemos adentrarnos más en nuestras disquisiciones ya que buena parte de la magia de esta historia se encuentra en el factor sorpresa y en los hasta cuatro giros argumentales que tiene. Todos sobresalientes menos uno, muy rojo y muy fuera de lugar. Estamos seguros de que en su visionado estaréis de acuerdo con nosotros. De cualquier forma, ya la frase de presentación de la película marca distancias al afirmar “no es la casa la que está encantada”. Está claro.
Como compartiréis, dependiendo de vuestras exigencias al submundo de lo paranormal, la admiración al empeño de Wan por quitarse su etiqueta de maestro de ceremonias de los festivales sanguilonentos, adentrándose en esta ocasión en lo mental, con fotogramas que por sí solos ya ponen los pelos de punta, como alguna que otra fotografía ultravioleta, algún que otro paseo al lado de la ventana y alguna que otra oscuridad asfixiante. Todo en claridades regateadas, que se dan de leches con numerosos focos, linternas y velas que juegan a ponernos de los nervios.
 
Podemos hablar de su inicio, ese rostro femenino en la cama que recuerda al arranque de Los otros, de Alejandro Amenábar, y del inmenso legado que tiene de la maravillosa Poltergeist (los tres secundarios del último tramo son algo más que un guiño a la cinta de Spielberg), aunque buscándole la originalidad de lo contemporáneo en una explicación algo menos festiva.  A lo mejor nos pueden las ganas que teníamos de pasarlo mal. Pero en esta ocasión, ha funcionado. Un poco de pirotecnia final, una parte algo friqui pero aceptable en la antesala de su desenlace, y un the end para quedarse con la boca abierta conforman todo su encanto. El encanto del miedo, del mal rato, de las imágenes registradas en una cámara fotográfica mental, que se irán repetiendo, unas tras otra, en cuanto volvamos a cerrar los ojos.
El trailer en inglés. Es mucho mejor que el español. De cualquier forma, a veces sobran las palabras.
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5 comentarios

  1. Ya estamos ante otra película de miedo que o gusta mucho o te deja frío. Tiene un punto sado, como vosotros, 😉

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  2. Por cierto, a mí me gustó. Mucho.

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  3. Nosotros diríamos que tiene un punto muy sado, muy de "qué bien lo paso cuando lo paso mal". Por ahí nos enganchó, como bien dices.

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  4. Completamente de acuerdo. La película es maravillosa porque verdaderamente consigue que uno lo pase mal. En mi caso, reconozco que, aunque soy ya mayorcito, la noche que la vi tuve severos problemas para dormir. Película redonda. Mantiene la tensión. Es terror psicológico, pero con golpes acertados de terror visual. Geniales los guiños a Poltergeist. Me quedo con la escena en la que la medium, mirando sobre la cama del niño, describe el aspecto de… ¿de qué? ¡Ved la película y lo sabréis! Totalmente espeluznante

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  5. Efectivamente, Eleazar. Ahí reside la maestría de esta película, que incomprensiblemente tampoco es que haya sido muy reconocida. Así como si sobraran buenas pelis de miedo. Pero en fin…Gracias por tu comentario y un saludo.

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