Visionado: ‘The fighter’, de David O. Russell: ‘Chantaje emocional en el cuadrilátero’


 

tres estrellas


The Fighter es una película que destaca en cartelera. En general, nada que objetar ante la correcta, a ratos sobresaliente pericia con la que se nos cuenta la curiosa historia de un boxeador de la América profunda (Mark Whalberg), su relación con su hermano yonki (Christian Bale), flor pugilística de un día, y su extraña familia. Apunta maneras de buen cine: ahí está la imagen de retransmisión televisiva, con comentarista incluido, empleadas para algunas de las escenas de combates más destacadas de la cinta, o la fuerza que tienen los retratos de los tres personajes principales.

Sin embargo es ese tono ligero con el que respiran los conflictos más comprometidos, más dramáticos de la historia, lo que no termina de encajar. Se comprende la intención sarcástica del cineasta David O. Russell, su voluntad de escapar de clichés manidos acerca de la dura vida de los suburbios y de las familias desestructuradas. Se quiere acercar también a la tragedia de las drogas sin dramatismos innecesarios, un punto de vista interesante, pero que no le termina de funcionar. Para alcanzar el toque agridulce que se está buscando, quizás le falte algo más de ironía fina al guión, quizás una pequeña escena donde el patetismo de la situación trascienda con un poco más de crudeza que, por ejemplo, aquel monólogo de Dickie Eklund (Christian Bale) en el que explica sus sentimientos hacia el crack ante los reporteros de televisión.

Tampoco suena a convincente el punto de inflexión del filme en el que la familia del protagonista, finalmente, parece que atiende a razones y se comporta. La historia se centra de manera inopinada y, sin atisbo del conflicto anterior, en la lucha del héroe por el título de Campeón del Mundo. Un ‘happy end’ apresurado y condescendiente que se cuela para contarnos lo que ya veníamos venir, que la familia acabaría unida, a pesar de los intereses económicos, de la vergüenza ajena y de unas hermanas con demasiada caricatura en el personaje.

Lo más emocionante de la película, sin embargo, es la reflexión que se realiza sobre el chantaje emocional que los seres queridos pueden llegar a ejercer en nuestras vidas. Con ese gran poder castrador de ilusiones del que pueden hacer acopio progenitores y hermanos, de manera más o menos accidental. En el caso de Dickie Eklund y su hermano, Mickey Ward ,ambos comparten sueño, pero lo cierto es que nunca llegan a rivalizar del todo. Dicky es el entrenador personal de Mickey y no le guarda rencor por apropiarse del destino que a él le correspondía. Ante el fracaso, él solito se basta para imponerse su propia y paradisíaca penitencia: recrearse en las sensaciones que le produce el crack. Mickey, mientras tanto, con mayor resentimiento, se debate entre coger las riendas de su carrera o dejarla en manos de su familia, decisiones a todas luces incompatibles. Y esta relación es uno de los puntos fuertes de la historia y el hecho diferencial que la distancia de otras películas que se también se han metido en el cuadrilátero.

Christian Bale está soberbio como el charlatán, sobreactuado en la vida y, por supuesto, entrañable Dicky Eklund. Más allá de su transformación física, una vez más es su sombra encarnada en un pellejo, la pasión y el talento del actor le permiten abordar una interpretación en estado de gracia. Crea, con una extraordinaria y divertida fuerza, un original personaje que vive aferrado a su pequeño instante de gloria, gracias al entusiasmo pueril que le regala el crack; egoísta y sin embargo protector, un tipo temeroso de provocar la decepción en su madre. Y es precisamente la actriz que la interpreta, Melissa Leo, el segundo gran hallazgo del filme. Para quien no haya tenido todavía oportunidad de disfrutar de su talento en anteriores películas, no os la perdáis en esta cinta, pues se supera a sí misma a la hora de encarnar a la madre de los protagonistas. Hortera, interesada, dominante y arrabalera, su preciso retrato de la vulgaridad y de las ilusiones frustradas podría ser también premiado con un Oscar (la cinta tiene siete nominaciones) como Bale, su vástago en la gran pantalla.

A continuación, os dejamos con la escena que mejor resume la relación entre los hermanos protagonistas. Se sirve en castellano y en inglés para disfrutar mejor de la interpretación de Bale.

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