Archivos de etiquetas: cine de humor

Píldoras cinetarias: Las 20 mejores comedias de la historia del cine

chaplin-charlie-modern-times_011

Es mucho más difícil provocar la carcajada que el llanto. Despertar en alguien la felicidad, las ganas de reír, el entusiasmo o la vitalidad es una tarea de una parte del cine desde sus inicios. Porque el cinematógrafo no nació con otro propósito que el de divertir. Luego exploró otros mundos, profundizó en los dramas humanos, en la guerra, en el miedo, pero nunca dejó su esencia de comedia, de teatro cómico. Los gags del cine mudo, las pantomimas de miles de cómicos olvidados, evolucionaron a través de las décadas como lo hizo el humor. Porque salvo excepciones, hoy no nos hace gracia lo que provocaba las risas del respetable hace un siglo. Incluso así, hemos tratado de rescatar los títulos que consideramos que marcan toda esa trayectoria de la comedia. Faltan muchas, y probablemente para unos cuantos sobren otras tantas. Pero hemos realizado este ranking desde nuestra pasión por un género nunca lo suficientemente respetado y laureado.

20419524.jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxNº 20. Gato negro, gato blanco, de Emir Kusturica (1998). Algo despertó con una sonrisa en las heridas de la antigua Yugoslavia cuando el gran Emir Kusturica consiguió que productores serbios, alemanes y franceses le produjeran su gran obra maestra: una comedia ¿romántica? ambientada a orillas del Danubio donde el cineasta serbio se adentra en su amado mundo de gitanos chiflados y vividores para hablarnos de amores fraternales, mafias, fiestas que nunca terminan y amores a golpe de escopeta. Después de su magnífica Underground y antes de explotar al máximo su mágica extravagancia en La vida es un milagro, Gato negro, gato blanco supuso una nueva forma de concebir el drama histórico de todo un pueblo mediante la revisión más simpática de sus costumbres, de su vitalidad y su música. Kusturica abrió a la risa occidental los principios más sagrados del Este y nos enseñó que no hay límites para el humor cuando al final, es la sonrisa lo que prima por encima de estereotipos, prejuicios y etiquetas ancestrales.

1150559_640pxNº 19. South Park: Más grande, más largo y sin cortes, de Trey Parker (1999). No creemos que esta película de animación haya sido lo suficientemente reivindicada. La adaptación a la gran pantalla de la irreverente y salvaje serie de Trey Parker y Matt Stone tuvo un relativo éxito de taquilla porque coincidió con cierta eclosión en el número de sus fans, incluso con capítulos emitidos siempre de madrugada y con irregularidad. Por entonces Pixar ya empezaba a hacer de las suyas, y las andanzas de los pequeños Stan, Kyle, Cartman y Kenny en un  perdido pueblo de Colorado poco tenían que hacer ante ese nuevo universo de animación. No obstante, este largometraje sigue siendo una salvajada sin precedentes, una crítica mordaz a la doble moral estadounidense y un alegato a favor del humor negro y la libertad de expresión como nunca se ha hecho desde la comedia (y mucho menos de los dibujos animados). Los cuatro protagonistas se enfrentan a una sociedad que no está dispuesta a dejarles disfrutar de sus cómicos favoritos y que llegará incluso a declararle la guerra a Canadá. Lo demás: canciones repletas de pedorretas e insultos, decapitaciones, amoralidad y hasta un Satán sodomizado por Sadam Hussein. Es decir, una maravilla.

Con_Faldas_Y_A_Lo_Loco_2Nº 18. Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder (1959). Quizás el mayor hallazgo cómico de la historia del cine se  encuentra en algún momento de ese tango fatalista y gamberro que se marcan Jack Lemmon (Jerry / Daphne) y Joe E. Brown (Osgood Fielding III). Un tango orquestado por Dios, Billy Wilder, en el que el travestido Daphne acepta su destino, con más jolgorio que pesar, pues supone darle el ‘sí quiero’ al pretendiente que tiene entre manos. Un millonario caído del cielo de Florida para arreglarle la vida. Esta obra maestra del sarcasmo más retorcido, sexy y agudo cuenta la historia de dos muertos de hambre, Jerry y Joe (Tony Curtis), músicos en sus ratos libres, que presencian, de forma accidental, la ‘Matanza de San Valentín’ (1929). Los músicos huyen de los gánsters subiéndose a un tren, con destino a Florida, enrolándose en una orquesta femenina, para lo cual, se disfrazan de muchachas ‘sincopadas’.  A partir de ahí, la locura se desata en un guion prodigioso, escrito por el propio Wilder en compañía de su colega, I. A. L. Diamond. Joe / Josephine se enamorará de la ingenua Marilyn Monroe y se volverá a travestir para meterse en la piel de un magnate del petróleo con la intención de seducirla. Y Daphne, Lemmon en su mejor interpretación cómica, se entenderá con el millonario al mismo tiempo que con un montón de sincopadas en la litera de un tren con mucho ambiente. Son un buen puñado los momentos inolvidables que nos regala la película. Desde la lancha que navega solemne y a contracorriente, a las gafas empañadas de un Curtis borracho de besos americanos, pasando por la ‘luna de miel’ de Daphne y Osgood. Y esa mítica conclusión de que “nadie es perfecto”.

NinotchkaNº 17. Ninotchka, de Ernst Lubitsch (1939). “Garbo ríe”, nos dijeron. Y se hizo la luz para proyectar esta juerga, con forma de película, que dirige con talento Ernst Lubitsch a costa de la propaganda soviética. El eslogan de la risa sirvió a la Metro para atraer a una legión de espectadores al cine con el reclamo mundano de que la diosa Greta Garbo también podía ser mortal. Sin embargo, aquello era y es lo de menos, aun cuando el buen hacer de la actriz produjera la fascinación de siempre. La película es un monumento al guion ‘perpetrado’ con ingenio y diálogos admirables, que se confecciona a base de secuencias con ocurrencias cómicas muy logradas (no en vano, entre las plumas que dieron vida a la cinta se encontraba la del mismísimo Billy Wilder). Para la eternidad se nos quedan un montón de imágenes. Como los agentes soviéticos dando vueltas en la puerta giratoria de un gran hotel para comenzar a descubrir la ‘tierra prometida’ del capitalismo; o Garbo incitando a la huelga a las trabajadoras de un tocador de un restaurante de lujo, borracha como una cuba o soltando la carcajada contenida (la del anuncio) en el restaurante donde el gigoló francés la tiene deliciosamente acorralada. Ninotchka es un viaje delicioso y elegante por la mente de un genial artesano de la ‘comedia sofisticada’. Por obra y gracia del llamado ‘Toque Lubitsch’.

20063948Nº 16. Pequeña Miss Sunshine, de Jonathan Dayton y Valerie Faris (2006). Esta cinta rompió con todo tipo de lugares comunes transitados por las ‘road movies’ y la comedia convencional. Y es que el camino que emprende la familia Hoover, a lomos de una vieja furgoneta, para que la pequeña y redondita Olive participe en un concurso de belleza es original, ácida y muy sabia. Pero sin molestar a nadie. Hay personajes memorables, hay secuencias verdaderamente conmovedoras, sin abandonar la carcajada y, sobre todo, en la excentricidad de la película hay mucha humanidad. Entre los hallazgos más resultones de la cinta se encuentran la relación singular del abuelo cocainómano y la niña protagonista; la crítica inquietante del culto a la belleza; el padre fracasado, perfecto teórico del éxito; el tío depresivo y superviviente de un suicidio y el  hermano… un autista por principios. Se agradece, además, su abierta nostalgia por clásicos tan arrebatadores como Vive como quieras, pero con un punto de amargura y concesiones a la esperanza.

Leer más →

Anuncios
El reino del exceso

Pantanoso website de arte, literatura, cómics, cine y algo de porno. En las ondas en Radio en Exceso.

todocinemaniacos

Blog dedicado al Séptimo Arte

El Tío del Mazo

Un blog de amigos y para amigos del ciclismo

Actualidad Cine

Críticas de películas y estrenos de cine

Extracine

El mundo del cine en un blog

A %d blogueros les gusta esto: